Tensión pública por el caso del fentanilo contaminado: entre la emoción ministerial y el duro cruce mediático
En medio de la tragedia sanitaria que ya suma al menos 87 muertes confirmadas y se aproxima al centenar por la administración del fentanilo contaminado, el ministro de Salud, Mario Lugones, rompió su prolongado silencio y se mostró conmovido. “Es un atentado a la gente”, expresó con visible emoción y al borde de las lágrimas durante una entrevista en Solo una vuelta más (TN), al abordar el impacto de las víctimas del fármaco infectado.
Lugones responsabilizó directamente a Ariel García Furfaro, empresario del laboratorio, y defendió la actuación del ANMAT y de su directora, Nélida Bisio. Subrayó que el fentanilo contaminado ya fue retirado del mercado y remarcó que desde el Ministerio iniciaron auditorías a los laboratorios desde noviembre de 2024, amparándose en denuncias previas que evidenciaban fallas en la producción.
Su discurso, marcado por una combinación de indignación y profesionalismo, contrastó con la furia desconsolada del periodista Alejandro Fantino, quien arremetió en su programa Neura contra el ministro. Con un tono vehemente, Fantino le exigió: “100 muertos, agarrá los bolsos y volá” -instándolo a renunciar inmediatamente-, calificándolo de “inútil” y cuestionando su credibilidad: “Me da asco”, lanzó al aire. No escatimó adjetivos crudos: “Mal, nervioso, tenso, obligado, cagado en las patas, sucio como una papa”, sostuvo mientras criticaba el estilo y la sustancia de las explicaciones oficiales.
Al mencionar el llanto del ministro, replicó: “No llores con lágrimas lo que no supiste defender con tu expertise de médico. Sos un inútil…”
Estas declaraciones muestran dos caras del debate: por un lado, un funcionario afectado, apelando a la responsabilidad institucional y a la contención del daño; por el otro, un comunicador crítico que exige acción inmediata y respuesta contundente. En este punto crítico, la tensión política y emocional se funden en torno a una tragedia sanitaria que ya genera exigencias urgentes de justicia, transparencia y reformas estructurales en el sistema de salud.
Fuente: SaberenSalud.