Nutrición, identidad y salud: dos miradas sobre la alimentación humana
Cada 11 de agosto, Argentina celebra el Día del Nutricionista en honor a Pedro Escudero (1877-1963), pionero en concebir la nutrición como disciplina médica. Su legado, sintetizado en las cuatro leyes de la alimentación —suficiente, completa, armónica y adecuada— sigue vigente como un desafío a concretar. En ese marco, dos recientes publicaciones ayudan a comprender la importancia de la nutrición desde enfoques complementarios: el histórico-biológico y el filosófico-cultural.
En La invención de la comida (El Gato y la Caja, 2024), Ezequiel Arrieta —médico, doctor en Ciencias Biológicas e investigador del Conicet— reconstruye la historia de la alimentación humana desde el origen de la vida hasta la actualidad. El autor sostiene que “comprender el fenómeno de comer mediante la historia de nuestra especie” permite, a la inversa, comprendernos a nosotros mismos a través de la comida. Su recorrido detalla cómo el clima, la organización social y la producción industrial transformaron nuestros hábitos, alertando sobre el impacto ambiental y sanitario del modelo alimentario actual. Arrieta propone políticas activas para reducir el consumo de carne, limitar los ultraprocesados y fomentar alternativas sustentables como legumbres, cereales y frutos secos.
Por su parte, Matías Bruera —sociólogo y docente en la UBA y la Universidad Nacional de Quilmes— explora en Comer y ser comido. Indicios para una fenomenología de la incorporación una lectura filosófica del acto alimentario. Desde Platón hasta Derrida, analiza cómo la comida trasciende lo biológico para convertirse en cultura, industria y signo social. Bruera advierte que la alimentación actual se ha vuelto comunicativa: consumimos alimentos no solo por necesidad, sino como símbolos de estilo de vida y estatus.
Ambos autores coinciden en denunciar las desigualdades económicas y la degradación ambiental que atraviesan la nutrición contemporánea. Sus textos reafirman que alimentarse no es un acto individual aislado, sino un fenómeno que entrelaza biología, cultura y política, y que la nutrición, como disciplina de la salud, resulta clave para garantizar un futuro más justo y sostenible.
Fuente: SaberenSalud.