Prestadores propios o servicios tercerizados: el modelo sindical de salud en tensión y el caso Camioneros como señal de alerta
La crisis que atraviesa la obra social de Camioneros volvió a poner bajo la lupa un debate histórico dentro del sistema sindical de salud argentino: ¿es sostenible que las obras sociales administren grandes estructuras propias de atención, o resulta más eficiente tercerizar los servicios en prestadores privados? El colapso financiero y operativo de OSCHOCA expone los riesgos de un modelo que, cuando crece por encima de su capacidad, termina comprometiendo la atención de miles de afiliados.
Durante años, la obra social de Camioneros apostó por expandir su red sanitaria con sanatorios propios en distintos puntos del Área Metropolitana: San Justo, Avellaneda, Villa Martelli y un moderno centro en Caballito. Esta estrategia, impulsada en tiempos de mayor bonanza y poder político del gremio, fue presentada como una apuesta a la excelencia. Sin embargo, sostener infraestructura propia implica costos fijos muy altos, desde personal hasta mantenimiento, equipamiento y hotelería. En épocas de caída de ingresos, esa estructura se vuelve un peso difícil de cargar.
El caso contrasta con el modelo que aplican otras obras sociales sindicales, como OSECAC, que atiende a más de dos millones de beneficiarios con apenas tres sanatorios propios y una amplia red de clínicas y centros privados contratados. Esta modalidad de tercerización permite ajustar la demanda según la temporada, negociar aranceles y evitar gastos estructurales que hoy resultan impagables para muchas entidades.
En Camioneros, la administración quedó además en manos de IARAI, la empresa gerenciadora vinculada a la familia Moyano. Su gestión está bajo cuestionamientos por deudas crecientes, pérdida de prestadores, caída de afiliados y la imposibilidad de recurrir a un cambio de proveedores sin afectar su propia red. La falta de salarios en los sanatorios, la suspensión de cirugías y la imposibilidad de garantizar turnos reflejan un agotamiento operativo que afecta la atención diaria.
Especialistas en salud aseguran que el problema excede lo gremial. El alza de los medicamentos, los tratamientos de alto costo que consumen más del 30% del presupuesto, los gastos asociados a discapacidad y los ingresos que crecen muy por debajo de la inflación ponen a las obras sociales sindicales en una situación crítica. La decisión de mantener prestadores propios, lejos de ser un símbolo de solidez, puede transformarse en un factor de vulnerabilidad.
El caso Camioneros, señalan referentes del sistema, no es una excepción: es una advertencia de que el modelo de obras sociales con infraestructura propia enfrenta límites estructurales en un escenario sanitario y económico cada vez más adverso.
Fuente: SaberenSalud.
