Guillermo Kreutzer, pionero de la cirugía cardíaca infantil, será declarado personalidad destacada

Guillermo Kreutzer, pionero de la cirugía cardíaca infantil, será declarado personalidad destacada

A sus 90 años, el médico argentino Guillermo Kreutzer recibirá uno de los mayores honores de la ciudad: la Legislatura porteña lo declarará Personalidad Destacada en Ciencias Médicas. Este reconocimiento destaca su estatura como referente mundial en cirugía cardíaca pediátrica, especialmente por haber desarrollado el procedimiento conocido como Fontan-Kreutzer, utilizado hace más de medio siglo para tratar complejas cardiopatías congénitas.

 

La ceremonia tendrá lugar en el emblemático Salón Dorado del edificio legislativo. El proyecto legislativo fue impulsado por el diputado Yamil Santoro, y aprobado por el cuerpo legislativo tras reconocer la trascendencia sanitaria del aporte de Kreutzer.

 

Según los fundamentos de la distinción, más de 70.000 pacientes en el mundo viven actualmente gracias a la intervención de Fontan-Kreutzer, y se estima que esa cifra podría duplicarse en las próximas dos décadas.

 

El doctor Kreutzer nació el 11 de diciembre de 1934 en Buenos Aires. Se graduó en la Universidad de Buenos Aires y luego de una residencia en pediatría en el Hospital Gutiérrez, se especializó en cirugía cardiovascular. LA NACION Fue en 1965 cuando regresó al Gutiérrez para fundar, junto al doctor Eduardo Galíndez, el primer servicio de cirugía cardiovascular en un hospital pediátrico del país.

 

Además de su faceta quirúrgica, fue un formador incansable: desde 1972 capacitó a los primeros residentes en cardiología pediátrica, quienes luego llevaron esa técnica a hospitales de todo Argentina.

 

La técnica de Fontan-Kreutzer ha transformado vidas: en casos de atresia tricuspídea con ventrículo único, creó una vía alternativa para que la sangre oxigenada circule correctamente, mejorando la supervivencia y la calidad de vida.

 

Su legado no solo es médico, sino también humano: su nombre simboliza excelencia, vocación científica y un compromiso profundo con la niñez. La Legislatura porteña subrayó que su trayectoria representa “orgullo legítimo para nuestro país”.