Obras sociales: baluarte solidario frente a la lógica comercial de las prepagas

Obras sociales: baluarte solidario frente a la lógica comercial de las prepagas

En una columna de opinión publicada en Página/12, Víctor Santa María destaca la profunda diferencia entre el sistema de salud privado lucrativo y la red de obras sociales sindicales, recordando que estas últimas surgieron como una conquista histórica del movimiento obrero, articulada en el modelo de justicia social desde 1945.

 

El autor pone el foco en la disparidad actual: mientras nueve empresas de medicina prepaga aplicaron aumentos a sus cuotas —entre 1,6 % y 2,9 %— incluso antes de conocerse el índice de inflación oficial del INDEC, las obras sociales se ajustan únicamente en línea con las paritarias salariales. Es decir, su evolución responde a la capacidad real de pago de los trabajadores, no a la especulación financiera.

 

Santa María subraya que en el modelo prepago, cada paciente mayor o con enfermedades crónicas se transforma en un “costo”, mientras que en una obra social sindical ese afiliado es un compañero que merece protección y respeto. Además, destaca que estas organizaciones sindicales sostienen centros de salud —hospitales, clínicas, centros— sin discriminar por edad, preexistencias o nivel de ingresos, en contraste con el enfoque mercantilista de las prepagas.

 

El texto es contundente: mientras las prepagas actúan bajo una lógica puramente económica, priorizando utilidades, las obras sociales representan un sistema solidario, federal y sin fines de lucro que, más que un servicio, es una conquista colectiva que vale la pena defender.

 

La reflexión final es un llamado: “cada cuota sindical, cada aporte, es un ladrillo más en la construcción de un sistema que nos pertenece y que debemos defender”.