Ética profesional en crisis: la lección pendiente para la medicina argentina
En su columna para La Nación, el periodista Luciano Román confronta el escándalo por el fraude en los exámenes de residencias médicas, llevando el debate más allá del hecho aislado y adentrándose en un problema de raíz estructural.
Román plantea una serie de preguntas que atraviesan el sistema educativo y sanitario: ¿Estamos ante una conducta individual o frente a una decadencia ética en la formación profesional? ¿Es un fenómeno que recién emerge o responde a una falla sistémica? El autor no descarta que este episodio sea mucho más que la rebelión de unos pocos; sugiere, en cambio, que podría reflejar prácticas más arraigadas, como la filtración de exámenes o intervenciones externas durante la prueba.
Sorprende también que, en medio de esta crisis, instituciones claves –asociaciones profesionales, hospitales y universidades– hayan permanecido en silencio, a pesar de que la calidad técnica y moral de los futuros médicos está en juego.
No obstante, Román advierte que no debemos caer en estigmatizaciones. Reconoce a los aspirantes honestos que atraviesan la instancia con dedicación. Pero también hace hincapié en los datos: casi un 25 % de los concursantes obtuvo menos de 60 sobre 100 puntos, con casos que ni siquiera superaron los 30, a pesar de presentarse como graduados y aptos para el ejercicio médico.
Su conclusión es clara y lapidaria: el problema no se resuelve con medidas policiales como cacheos o cámaras, sino reformulando los métodos de evaluación a la luz de la tecnología y recuperando el prestigio y la integridad del sistema médico argentino. Esta crisis debe impulsar una reflexión profunda sobre el espíritu con el que se forman los profesionales de la salud en el país.
