La OPS advierte: la Argentina debe reforzar la inmunización ante el regreso del sarampión

La OPS advierte: la Argentina debe reforzar la inmunización ante el regreso del sarampión

En un giro alarmante para la salud pública regional, la OPS anunció que la región de las Américas perdió su estatus como zona libre de transmisión endémica de Sarampión, luego de que Canadá no lograra interrumpir la circulación viral durante los 12 meses requeridos.

 

Esta decisión encendió alertas sanitarias en toda la región, incluyendo a la Argentina, que aunque mantiene la condición de país libre del sarampión, ve amenazado ese logro si no refuerza sus estrategias de inmunización.

 

En el ámbito local, la situación debe entenderse bajo dos lentes. Primero, aunque la Argentina logró controlar un brote que comenzó con casos importados y mantiene los indicadores de vigilancia adecuados —según la OPS, detecta al menos 2 casos de enfermedad febril exantemática por cada 100.000 habitantes— también reconoce que la cobertura vacunal está por debajo del umbral óptimo del 95 %.  Segundo, la reintroducción —o el ingreso importado— del virus es un riesgo real. Con los países vecinos y la región entera en alerta, cada viajero no vacunado o cada territorio con cobertura deficiente se convierte en posible foco de contagio.

 

Para la Argentina, este escenario adquiere una implicancia particular: el país debe fortalecer en serio su calendario nacional de vacunación, garantizar acceso equitativo a la vacuna doble o triple viral, y reforzar los sistemas de vigilancia epidemiológica. La OPS justifica que una persona infectada puede transmitir el sarampión a hasta 18 contactos susceptibles.  Así, aunque Argentina hasta ahora no registra nuevos casos desde que controló el último brote, ese “bono” de tranquilidad no es eterno sin acción concreta.

 

Asimismo, la pandemia de COVID-19 y sus efectos sobre la confianza en las vacunas o en los sistemas de salud añade una capa más de vulnerabilidad. Aunque el sarampión había sido considerado “vencido” en la región, el retroceso reciente es un claro recordatorio de que los logros en salud requieren mantenimiento permanente. En este contexto, la Argentina está llamada a redoblar esfuerzos de comunicación pública, ética sanitaria y cobertura de inmunización para no ver revertido su status de país libre del sarampión.

 

En síntesis, la pérdida del estatus regional libre de sarampión no implica que la Argentina haya perdido el suyo, pero sí le advierte que está lejos de la “zona segura”. Reforzar la vacunación, mantener alerta al sistema sanitario y profundizar la vigilancia son hoy acciones imprescindibles para sostener la protección colectiva.