Estrategias 2026 del PAMI: más control, licitaciones ajustadas y reformas postergadas

Estrategias 2026 del PAMI: más control, licitaciones ajustadas y reformas postergadas

El organismo más grande de cobertura para jubilados y pensionados del país, PAMI, encara el 2026 con una hoja de ruta marcada por la necesidad de ordenar sus cuentas, optimizar compras y centralizar decisiones, aunque sin grandes reformas de fondo a la vista. El déficit, reciente y sostenido, sigue siendo cubierto por transferencias del Tesoro, y pese a que se espera que la recuperación económica próxima alivie parte de la presión, la normalización plena no está en el radar.

 

De los recursos del PAMI, aproximadamente el 80 % se destina a prestaciones médicas y medicamentos. Dicho porcentaje se mantendrá, con algunas modificaciones puntuales: por ejemplo, la cobertura automática al 100 % de ciertos antibióticos, antipsicóticos y analgésicos seguirá siendo limitada.

 

Una de las prioridades centrales será revisar los costos de las licitaciones. A la espera de una economía más estable, desde la conducción del PAMI estiman que será posible conseguir mejores precios en compras clave como medicamentos, insumos de hemodinamia y la distribución de pañales para afiliados de edad avanzada. En particular, se espera un ahorro de alrededor de 5.000 millones de pesos gracias a una nueva modalidad de entrega domiciliaria que reemplaza el retiro en farmacia.

 

En paralelo, el organismo avanzará con una mayor centralización. La digitalización de procesos y la transferencia de funciones a la casa matriz buscan que las 38 unidades locales (UGL) y más de 600 agencias del país tengan menos discrecionalidad en el manejo de fondos. En este terreno también afloran tensiones políticas: la estructura de PAMI históricamente ha sido escenario de nombramientos de operadores locales con influencia partidaria.

 

En definitiva: para 2026, el PAMI apuesta a una menor dependencia del Tesoro, mayor eficiencia y control interno, pero sin cambios radicales en sus prestaciones. El gran salto estructural —como una reforma jubilatoria o de régimen— queda para 2027.

 

Fuente: SaberenSalud.