Entre bisturí y latidos: la vida del cirujano que hizo latir corazones infantiles
Sostener un corazón humano en las palmas —frío, detenido y envuelto en hielo— es una imagen que pocos pueden imaginar, y mucho menos describir con precisión. Esa escena, sin embargo, está en el corazón de “El corazón en la mano”, el testimonio autobiográfico del cirujano pediátrico argentino Horacio Vogelfang, pionero en trasplantes cardíacos infantiles en hospitales públicos de Latinoamérica.
Vogelfang es referente del equipo de trasplantes del Hospital Garrahan, nacido en Buenos Aires en 1951 y graduado en Medicina en la UBA en 1976, enfrentó obviedades y obstáculos desde el inicio de su carrera: desde caminar con dificultad tras una poliomielitis en su niñez hasta liderar un equipo quirúrgico capaz de operar a algunos de los pacientes más frágiles.
El libro, que Sudamericana lanzó recientemente, no es un compendio técnico, sino una narrativa que mezcla ciencia con humanidad. A través de sus páginas, el lector viaja desde los duros inicios de la cardiocirugía infantil hasta el histórico primer trasplante cardíaco pediátrico en un hospital público argentino —realizado en octubre de 2000 en el Hospital Garrahan— y las tensas horas en quirófano esperando que un corazón trasplantado comience a latir por sí mismo.
Vogelfang relata con crudeza y emoción la complejidad de organizar un programa de trasplantes en la salud pública, las dificultades logísticas de coordinar donantes y equipos, y la presión de saber que el éxito o fracaso de un procedimiento puede cambiar para siempre una vida.
Más allá de la técnica, “El corazón en la mano” es también un testimonio de coraje: un cirujano que eligió desafiar sus propios límites para ofrecer esperanza a niñas y niños cuya única oportunidad de vida dependía de un nuevo latido.