Crisis de salud mental en la calle: el rol creciente del servicio psiquiátrico de urgencias en CABA

Crisis de salud mental en la calle: el rol creciente del servicio psiquiátrico de urgencias en CABA

Desde enero de 2024 hasta el 30 de septiembre, el servicio especializado del SAME psiquiátrico de la ciudad de Buenos Aires realizó 16.221 intervenciones vinculadas a emergencias de salud mental. De ese total, 5.680 (una de cada tres) correspondieron a personas en situación de calle, una proporción que revela una crisis emergente en la intersección entre salud mental y vulnerabilidad social.

 

El dispositivo, que opera con ambulancias equipadas y equipos entrenados para brotes psicóticos, ataques de pánico, ideaciones suicidas y consumo problemático de sustancias, interviene en vía pública, domicilios e instituciones, trabajando en conjunto con los ministerios de Salud, Desarrollo Humano, Seguridad y otros organismos.

 

La lógica habitual del servicio está centrada en el traslado y la contención inmediata; sin embargo, los profesionales advierten que, cuando la persona atendida vive en la calle, la falta de vivienda estable, redes de contención y tratamiento sostenido hacen que el contacto del SAME sea, en muchos casos, el único vínculo real con el sistema de salud.

 

La llegada masiva de personas sin hogar al SAME con problemas psiquiátricos revela además que los desafíos de la salud mental no se limitan al ámbito clínico: se articulan con la exclusión social, la falta de alojamiento seguro, el frío extremo, la deshidratación y el consumo de sustancias. En invierno, las atenciones se disparan por la exposición prolongada al frío y en verano por golpes de calor y mayor vulnerabilidad general.

 

Este escenario plantea preguntas urgentes: ¿cómo asegurar un seguimiento efectivo cuando la persona no tiene un domicilio fijo? ¿Qué pasa después de la ambulancia y la derivación hospitalaria? ¿Cuál es el rol de la política pública para atender el vínculo entre salud mental, adicciones y situacionalidad de calle?

 

El hecho de que aproximadamente 270 personas sin hogar sean asistidas por mes por este servicio —un promedio calculado sobre la base de los datos oficiales— muestra que la crisis no es aislada sino estructural.

 

Mientras tanto, el SAME psiquiátrico se posiciona como un actor clave pero también como un síntoma de un sistema que debe articular salud, vivienda, contención social y políticas de inclusión para dar respuesta a un problema creciente, complejo y colectivo.

 

Fuente: SaberenSalud.