Ante la alerta sanitaria en CABA: los riesgos ocultos del oxígeno líquido
El derrame de oxígeno líquido de un camión de Air Liquide frente al Hospital Vélez Sarsfield, que obligó a evacuar vecinos y suspender la actividad del nosocomio, vuelve a poner en agenda un riesgo poco visible pero recurrente: la manipulación de gases medicinales criogénicos en plena vía pública. No es la primera vez que ocurre; el año pasado un episodio similar en Villa Urquiza también derivó en evacuaciones y corte de tránsito.
El oxígeno líquido es indispensable para el sistema de salud: abastece a hospitales a través de tanques criogénicos conectados por cañerías a las camas, sostiene terapias intensivas, quirófanos y equipos de ventilación mecánica. Su forma líquida permite almacenar grandes volúmenes en poco espacio, algo clave para hospitales de alta complejidad y para responder a picos de demanda, como quedó demostrado durante la pandemia.
Pero esa misma concentración lo vuelve peligroso al manipularlo. Almacenado a -183°C, cualquier fuga genera una nube de vapor frío que, al mezclarse con el aire, provoca dos efectos serios: por un lado, enriquece el ambiente de oxígeno, haciendo que materiales comunes como ropa, madera o grasa se vuelvan explosivamente inflamables; por otro, el contacto directo del líquido con la piel produce quemaduras criogénicas, es decir, congelamiento instantáneo de los tejidos.
En este caso, la falla se originó en algo tan cotidiano como el cambio de un tanque: se rompió una válvula durante la maniobra, lo que dejó en evidencia que buena parte del riesgo no está en el producto en sí, sino en los protocolos operativos del transporte y el trasvase.
El control de estas operaciones no recae en un solo organismo. ANMAT regula el oxígeno como gas medicinal; las áreas de tránsito y transporte de sustancias peligrosas (a nivel porteño y nacional) fiscalizan la circulación de estos camiones; Defensa Civil y bomberos responden ante incidentes; y la propia empresa proveedora es responsable de la capacitación de sus choferes y el mantenimiento del equipamiento.
La repetición de estos episodios en zonas urbanas sensibles, cerca de hospitales, sugiere que ese control fragmentado necesita revisarse.