Vacunación en retroceso y alerta por sarampión: el Mundial 2026 suma presión a un escenario sanitario frágil

Vacunación en retroceso y alerta por sarampión: el Mundial 2026 suma presión a un escenario sanitario frágil

La caída en las coberturas de vacunación infantil en el país, ya no es un dato aislado, sino parte de un cuadro más amplio que preocupa a especialistas: la combinación de baja inmunización y aumento de la circulación del sarampión en América configura un riesgo concreto de brotes, ahora potenciado por la alta movilidad internacional que generará el Mundial de Fútbol 2026.

 

De acuerdo con la Sociedad Argentina de Pediatría (SAP), solo la mitad de los niños de 5 años tiene completo el esquema obligatorio de vacunación al momento de ingresar a la escuela. Este retroceso compromete la inmunidad colectiva, que requiere niveles superiores al 95% para evitar la reaparición de enfermedades prevenibles.

 

El impacto ya comienza a evidenciarse. La disminución en la cobertura no solo deja expuestos a los niños, sino que debilita la barrera sanitaria comunitaria frente a virus altamente contagiosos como el sarampión, cuya capacidad de propagación lo convierte en un indicador crítico del funcionamiento del sistema de salud.

 

En paralelo, el escenario regional agrava la preocupación. En los primeros meses de 2026, América registró más de 15.300 casos de sarampión, superando el total de todo el año anterior, con focos activos en países como México, Estados Unidos, Canadá y Guatemala . La Organización Panamericana de la Salud (OPS) advierte que la mayoría de los afectados no estaba vacunada, lo que evidencia el vínculo directo entre la caída en las coberturas y el resurgimiento del virus .

 

En este contexto, un factor adicional enciende las alarmas: el Mundial de Fútbol 2026, que se disputará en Estados Unidos, México y Canadá, movilizará a millones de personas entre países con circulación activa del virus. La OPS alertó sobre el “riesgo constante” de expansión del sarampión asociado a este flujo masivo de viajeros, especialmente en regiones con coberturas insuficientes .

 

El fenómeno no es menor. La evidencia epidemiológica muestra que los grandes eventos internacionales funcionan como amplificadores de enfermedades infecciosas, facilitando la importación de casos y la generación de brotes en territorios donde el virus no circulaba activamente. De hecho, el propio organismo regional recomendó reforzar la vigilancia y la vacunación de viajeros ante este escenario .

 

El desafío, coinciden los especialistas, no es solo sanitario sino también estructural: recuperar coberturas, garantizar el acceso equitativo y reconstruir la confianza en las vacunas.

 

La advertencia es contundente. En un mundo interconectado, donde millones de personas se desplazan en pocas semanas, cada brecha en la inmunización deja de ser un problema local para convertirse en una amenaza global. Sin una respuesta urgente, el riesgo de brotes dejará de ser potencial para transformarse en una realidad sostenida.