Vacuna triple bacteriana: El Termómetro Silencioso de la Salud Pública Argentina
La cobertura de la vacuna triple bacteriana (DPT3) emerge como una métrica simple, pero poderosa, para evaluar la eficacia de la salud pública, según el análisis presentado por el Dr. Federico Tobar en su artículo de LinkedIn. El autor, Asesor de financiamiento para el desarrollo en el Fondo de Población de las Naciones Unidas y ex Jefe de Gabinete del Ministerio de Salud de Argentina (2001-2003), sostiene que este indicador funciona como un «termómetro» que mide la respuesta social organizada frente a los problemas de salud poblacional.
El valor del DPT3 reside en que su esquema requiere tres contactos con el sistema sanitario, reflejando no solo la inmunización, sino la capacidad operativa para el seguimiento proactivo de los pacientes, distanciándose de la ineficaz «medicina del radar» que limita la atención a visitas esporádicas. Además, su comparabilidad internacional es clave: en 2024, por ejemplo, el desempeño de Argentina fue similar al de Honduras, superando a Namibia y Etiopía.
El caso argentino es el foco de una alerta crítica. Tras alcanzar un pico de 98% de cobertura en 2004-2005, el país sufrió un desplome catastrófico en 2023, llegando a un inédito 66%, un nivel comparable al de Haití y Madagascar, y cayendo por debajo del promedio regional tras la pandemia de 2020. Esta caída tiene alta relevancia epidemiológica, ya que anticipa rebrotes de enfermedades como la tos ferina.
No obstante, Tobar destaca una importante recuperación en 2024, con un incremento de 12,6 puntos porcentuales. Este logro no solo tiene un impacto sanitario, sino también macroeconómico, estimando una contribución anual a la economía argentina del orden de 524 millones de dólares, lo que justifica aumentar las asignaciones al presupuesto de salud. El autor, sin embargo, sugiere que las bruscas variaciones podrían estar vinculadas a una crisis en los modelos de programas verticales y la gobernanza del sistema.