Vacaciones seguras: El uso de sillas infantiles reduce hasta un 70% el riesgo de muerte

Vacaciones seguras: El uso de sillas infantiles reduce hasta un 70% el riesgo de muerte

Durante el período de vacaciones, cuando aumentan los viajes familiares y los desplazamientos por rutas y caminos, la seguridad vial de niños y niñas adquiere una relevancia particular. En este contexto, el uso correcto de sillas de seguridad infantil se consolida como una de las medidas más eficaces para prevenir lesiones graves y muertes en siniestros de tránsito.

 

La Organización Panamericana de la Salud (OPS) advierte que los niños y niñas deben viajar siempre en el asiento trasero, utilizando sistemas de retención infantil adecuados a su edad, peso y altura, hasta alcanzar al menos 1,50 metros de estatura o 35 kilos. Asimismo, recomienda que los bebés y niños pequeños viajen mirando hacia atrás como mínimo hasta los dos años, o por más tiempo si así lo indica el fabricante de la silla, ya que esta posición brinda mayor protección a la cabeza y el cuello.

 

Durante las vacaciones, los trayectos suelen ser más largos, se incrementa el tránsito en rutas y autopistas y, en muchos casos, se relajan hábitos de cuidado. Esta combinación eleva el riesgo de siniestros viales y vuelve indispensable extremar las medidas de prevención. Según la OPS, las sillas infantiles correctamente instaladas y utilizadas pueden reducir hasta un 70% el riesgo de muerte en lactantes y más de un 50% en niños pequeños.

 

No obstante, los especialistas alertan que el uso incorrecto de estos dispositivos es frecuente: cinturones flojos, sillas mal ancladas, modelos que no corresponden al peso del niño o el traslado en el asiento delantero son errores comunes que reducen drásticamente su efectividad.

 

En este escenario, la OPS insiste en la necesidad de concientizar a las familias, reforzar los controles y promover el cumplimiento de las recomendaciones, especialmente en períodos de alta movilidad como las vacaciones. Cada viaje, sin importar la distancia, representa una oportunidad para cuidar la vida. Garantizar que niños y niñas viajen protegidos no es solo una obligación legal, sino una decisión clave para prevenir tragedias evitables.