Una amenaza silenciosa que ya causa tres muertes por hora en el país

Una amenaza silenciosa que ya causa tres muertes por hora en el país

La resistencia antimicrobiana (RAM) dejó de ser una preocupación futura para convertirse en una crisis sanitaria concreta. En nuestro país, cada año se registran unas 28.000 muertes vinculadas a infecciones intrahospitalarias, muchas de ellas provocadas por bacterias que han desarrollado resistencia a múltiples antibióticos. El dato es contundente: equivale a tres fallecimientos por hora.

 

El problema se manifiesta con especial crudeza en las unidades de cuidados intensivos, donde pacientes vulnerables (muchos con sistemas inmunológicos comprometidos o dispositivos invasivos como catéteres), pueden contraer infecciones graves. En estos contextos, ciertas bacterias logran evadir incluso los tratamientos más potentes disponibles, generando cuadros clínicos complejos que pueden derivar en fallas multiorgánicas.

 

Especialistas en infectología advierten que una de las principales causas de este fenómeno es el uso inapropiado de antibióticos, tanto por prescripción excesiva como por automedicación. Este abuso favorece la selección de microorganismos resistentes, reduciendo progresivamente la eficacia de los tratamientos convencionales.

 

En el panorama local, cerca del 29,2% de las infecciones en pacientes hospitalizados están asociadas a patógenos multirresistentes, mientras que en terapia intensiva ese tipo de infecciones afecta al 15,1% de los internados. Estudios recientes muestran además que aproximadamente la mitad de los pacientes con infecciones severas en estas unidades fallecen cuando intervienen estos gérmenes.

 

Frente a este escenario, se están implementando diversas estrategias. Por un lado, se busca reforzar el uso racional de antibióticos, limitando su indicación a situaciones estrictamente necesarias. Por otro, se fortalecen los sistemas de vigilancia epidemiológica, como el tablero interactivo desarrollado por ANLIS Malbrán, que permite monitorear la circulación de bacterias resistentes y orientar decisiones clínicas.

 

En paralelo, se han incorporado nuevas combinaciones de antibióticos para tratar infecciones complejas causadas por bacterias gramnegativas multirresistentes. Estas terapias representan un avance relevante, aunque los expertos subrayan que deben reservarse para casos específicos, ya que su uso indiscriminado podría acelerar la pérdida de eficacia.

 

La vacunación también juega un rol clave en la prevención, al reducir la incidencia de infecciones y, en consecuencia, la necesidad de recurrir a antibióticos. En este contexto, mejorar las coberturas vacunales aparece como una herramienta indirecta pero fundamental en la lucha contra la RAM.

 

El desafío es claro: sin cambios en el uso de antibióticos y en las políticas de prevención, la medicina moderna enfrenta el riesgo de retroceder frente a infecciones que, hasta hace poco, eran tratables.