Se oficializó el Plan Nacional de Calidad en Salud 2026-2030: foco en seguridad del paciente y estándares federales
El Ministerio de Salud de la Nación oficializó el nuevo Plan Nacional de Calidad en Salud 2026-2030, una hoja de ruta que busca reordenar la política sanitaria bajo un eje central: reducir eventos adversos, fortalecer la rectoría nacional y consolidar una cultura de calidad en todos los niveles de atención.
El documento, elaborado por la Dirección Nacional de Calidad y Desarrollo del Talento en Salud, parte de un diagnóstico crítico. Según datos citados de la OCDE, el 15% del gasto hospitalario en países desarrollados está asociado a eventos adversos; más de 1 de cada 10 pacientes sufre daños durante la atención y hasta el 80% de los incidentes en el primer nivel podrían prevenirse. En hospitales, la incidencia de efectos adversos alcanza 8,6 por cada 100 internaciones, con más de la mitad considerados evitables.
Frente a este escenario, el plan propone un cambio de paradigma: pasar de un enfoque centrado en cobertura y acceso a uno que incorpore calidad y seguridad como condiciones estructurales del sistema. El texto identifica problemas persistentes como la fragmentación normativa, la débil implementación de estándares y la insuficiente formación continua en calidad.
La estrategia se articula en cuatro líneas. La primera apunta a reforzar la rectoría nacional, consolidar la Red Federal de Calidad y actualizar marcos regulatorios. La segunda se centra en procesos de autoevaluación, acreditación institucional y promoción de comités de calidad, además de incentivar la notificación de incidentes y eventos centinela.
El tercer eje prioriza la educación permanente, con incorporación obligatoria de contenidos de calidad y seguridad en carreras de grado, residencias y plataformas virtuales. El cuarto eje fortalece los sistemas de información, con integración progresiva de registros federales (REFES y REFEPS) y el desarrollo del Observatorio Federal de Talento en Salud.
La implementación operativa se apoyará en una herramienta de Buenas Prácticas con 59 indicadores que atravesarán todas las líneas estratégicas. El objetivo declarado es lograr un aumento escalonado de establecimientos “comprometidos con la calidad” y consolidar un sistema más transparente, medible y orientado a resultados sanitarios verificables.