Retroceso en la inmunización contra el VPH: una década de pérdida de cobertura
En la última década, la vacunación contra el Virus del Papiloma Humano (VPH) en el país sufrió una caída preocupante, con una disminución de la cobertura de al menos un 30 % respecto de los niveles de mediados de los 2010, según estadísticas oficiales y análisis de especialistas en salud pública.
Durante varios años se observó un retroceso constante del porcentaje de niños, niñas y adolescentes protegidos: mientras que en 2015 las tasas promedio de vacunación alcanzaban alrededor del 80 %, en 2024 esos valores se redujeron a poco más del 50 % tanto en mujeres como en varones. Según informes del Observatorio de Infancia y Adolescencia de la Sociedad Argentina de Pediatría (SAP), la primera dosis de la vacuna mostró descensos anuales desde 2022, con una caída de cobertura que pasó de más del 80 % a mediados de la década, hasta menos de 60 % recientemente.
La tendencia a la baja se da en el marco de una cobertura general de vacunación pediátrica que también ha decaído en otras inmunizaciones incluidas en el calendario nacional, lo que coloca a la salud preventiva en una situación compleja. El calendario argentino ofrece la vacuna contra el VPH de forma gratuita desde los 11 hasta los 26 años, pero incluso con esa disponibilidad, buena parte de la población objetivo no alcanza a inmunizarse completamente.
Especialistas consultados destacan que esta caída no se explica principalmente por el movimiento antivacunas, cuyo porcentaje en Argentina es bajo, sino por deficiencias comunicacionales y de acceso a la información, así como por la falta de estrategias sostenidas de promoción de la vacuna entre cuidadores, adolescentes y jóvenes.
El VPH está directamente relacionado con la aparición de cáncer de cuello de útero, así como con otros tipos de cáncer genitales y orofaríngeos en ambos sexos. La inmunización temprana, idealmente antes del inicio de la vida sexual, es crucial porque la infección no genera inmunidad natural protectora y la vacuna es la principal herramienta preventiva.
Frente a esta caída de cobertura, especialistas insisten en reforzar campañas educativas y facilitar la vacunación en diferentes contextos de vida, no solo en edades escolares, para recuperar tasas más altas de protección y reducir el riesgo de enfermedades prevenibles.