Reforma del sistema de sangre: eliminan la donación por reposición

Reforma del sistema de sangre: eliminan la donación por reposición

El Gobierno nacional oficializó una reforma estructural del sistema de sangre en el país, con el objetivo de actualizar normas vigentes desde hace más de una década y alinearlas con estándares internacionales de seguridad, calidad y trazabilidad. La medida, instrumentada a través de la Resolución 536/2026 del Ministerio de Salud, redefine el modelo de donación, los criterios de selección de donantes y la organización de los servicios de hemoterapia en todo el país.

 

Uno de los cambios centrales es el abandono del modelo de “donación por reposición”, que obligaba a pacientes y familiares a conseguir donantes para acceder a cirugías o tratamientos. A partir de ahora, el sistema se basará en la donación voluntaria, habitual y no condicionada, prohibiendo explícitamente exigir donantes como requisito para la atención médica. Solo se admitirán donaciones dirigidas cuando exista una justificación terapéutica específica.

 

Según la cartera sanitaria, este enfoque mejora la seguridad transfusional, ya que los donantes voluntarios y frecuentes presentan menor riesgo de infecciones transmisibles. Además, permite que la responsabilidad de garantizar el acceso a sangre segura recaiga en el sistema de salud y no en los pacientes.

 

La normativa también introduce modificaciones en los criterios de selección de donantes. Se eliminan restricciones consideradas obsoletas o discriminatorias y se adopta un enfoque basado en conductas individuales y evidencia científica. En este marco, ya no será necesario realizar ayuno previo y se recomienda la ingesta de líquidos antes de la donación. Asimismo, se actualizan los tiempos de espera para donar en función de factores de riesgo específicos, como determinadas prácticas sexuales, tatuajes o intervenciones invasivas recientes.

 

Otro eje clave de la reforma es la creación de una red integrada de sangre a nivel nacional, con procesos coordinados y sistemas obligatorios de trazabilidad. Esto implica la digitalización de registros y el seguimiento de cada unidad desde su obtención hasta su transfusión, con mayores controles y auditorías. En paralelo, se prevé el fortalecimiento de los centros regionales de hemoterapia y la desactivación progresiva de bancos de sangre intrahospitalarios.

 

La actualización también incorpora regulaciones específicas para terapias celulares y productos derivados, como el plasma rico en plaquetas, estableciendo que su procesamiento deberá realizarse exclusivamente en centros habilitados. Las instituciones tendrán hasta dos años para adecuarse a los nuevos estándares, en un proceso que busca consolidar un sistema más eficiente, equitativo y seguro para toda la población.