Prepagas: las cuotas vuelven a aumentar en julio y acumulan cerca de un 16% en lo que va de 2026
Las empresas de medicina prepaga aplicarán nuevos incrementos en las cuotas correspondientes a julio, con ajustes que llegarán hasta el 2,9% según la compañía y el plan contratado. De esta manera, el costo de la cobertura privada de salud continúa en ascenso y acumula un incremento cercano al 16% en el primer semestre del año, consolidando una tendencia que se mantiene prácticamente en línea con la evolución de la inflación.
Las nuevas listas de precios ya fueron informadas por las prestadoras a través del sistema digital de la Superintendencia de Servicios de Salud (SSS), mecanismo obligatorio mediante el cual las empresas notifican mensualmente los valores de sus planes.
Entre las principales compañías, Swiss Medical, OSDE, Sancor Salud, Avalian y Accord Salud confirmaron una actualización del 2,1%, mientras que Omint aplicará incrementos de hasta 2,9%, dependiendo del plan. En algunos casos, la actualización también alcanzará a los copagos.
Con este nuevo ajuste, las cuotas de la medicina prepaga completan una seguidilla de aumentos durante todo 2026. En enero las subas promediaron el 2,5%; en febrero rondaron el 2,8%; en marzo oscilaron entre 2,9% y 3,2%; en abril volvieron a ubicarse cerca del 2,9%; en mayo llegaron hasta 3,4% y en junio alcanzaron un máximo del 2,9%. Sumando el incremento de julio, el aumento acumulado para muchos afiliados se ubica entre 15% y 16%, aunque puede variar según la empresa y el plan contratado.
Los datos oficiales del INDEC muestran que, antes del ajuste de julio, los planes de salud ya habían registrado un aumento acumulado del 13,5% en el Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA) y del 13,2% en el promedio nacional entre enero y mayo. Asimismo, la variación interanual alcanzó el 29,8% en el Gran Buenos Aires y el 29,5% a nivel país, reflejando el fuerte impacto que continúa teniendo el costo de la salud privada sobre los ingresos de las familias.
Desde la desregulación del sistema, las empresas argumentan que los ajustes responden al incremento permanente de los costos de funcionamiento, especialmente por la suba de medicamentos, insumos médicos, salarios del personal sanitario y servicios contratados. Si bien los aumentos ya no están sujetos a una autorización previa del Estado, las prestadoras deben informar mensualmente los nuevos valores y discriminarlos por plan, edad y región ante la Superintendencia de Servicios de Salud.