Postas clandestinas y represión sanitaria: la trama oculta de la salud en los años 70

Postas clandestinas y represión sanitaria: la trama oculta de la salud en los años 70

Durante las décadas del 60 y 70, organizaciones armadas como el ERP y Montoneros desarrollaron una red de postas sanitarias clandestinas para asistir a militantes heridos. La imposibilidad de acudir a hospitales públicos, donde la vigilancia policial convertía a cualquier herido en sospechoso, obligó a montar circuitos paralelos de atención médica, con casas adaptadas como consultorios y profesionales comprometidos políticamente.

 

El abastecimiento de insumos incluyó robos a clínicas privadas y dependencias militares. Entre 1969 y 1979 se registraron decenas de sustracciones de material sanitario atribuidas a organizaciones guerrilleras. En 1973, el ERP copó el Comando de Sanidad del Ejército en la Capital Federal, en un operativo que combinó objetivo logístico y golpe simbólico.

 

Pero el cruce entre sistema de salud y conflicto armado alcanzó una dimensión dramática tras el golpe de Estado de 1976.

 

Según documenta Eggers Brass en Un golpe a la salud pública. El Hospital Posadas bajo la dictadura (1976–1983), el Hospital Nacional Posadas fue intervenido militarmente el 28 de marzo de 1976. La conducción quedó en manos de autoridades designadas por la dictadura, y se desplegó un dispositivo represivo interno que incluyó secuestros, detenciones y desapariciones de trabajadores de la salud.

 

El libro reconstruye cómo la acusación de que el hospital funcionaba como soporte de organizaciones armadas (incluyendo supuestas postas sanitarias), fue utilizada como argumento para justificar la ocupación militar. Dentro del predio llegó a instalarse un centro clandestino de detención conocido como “El Chalet”, donde fueron torturados empleados y profesionales.

 

La investigación muestra que la represión no fue un episodio aislado, sino parte de una política sistemática de disciplinamiento del sistema sanitario público, desarticulando equipos de trabajo y destruyendo experiencias de salud comunitaria.

 

Así, las postas clandestinas no solo forman parte de la historia de la insurgencia armada, sino también del modo en que la dictadura construyó legitimaciones para intervenir y reconfigurar el sistema de salud bajo una lógica represiva.