“No queremos otro caso Favaloro”: director de clínica de Quilmes alerta sobre situación límite de prestadores
La crisis financiera que atraviesan los prestadores de salud volvió a quedar en primer plano tras la carta abierta publicada por el director de la Clínica Belgrano de Quilmes, Ezequiel López. En un mensaje difundido a través de LinkedIn, el médico lanzó un desesperado pedido de ayuda y cerró con una frase que rápidamente se viralizó: “No quiero ser Favaloro”, en alusión a la dramática situación que atravesó el reconocido cirujano antes de su muerte.
En el texto, López advirtió que la institución enfrenta un escenario de fuerte ahogo financiero, producto de los retrasos en los pagos, la insuficiente actualización de los valores de las prestaciones y el incremento permanente de los costos operativos. Según explicó, sostener una clínica implica afrontar salarios, insumos médicos (muchos de ellos dolarizados), medicamentos, mantenimiento edilicio y tecnología, mientras los ingresos llegan tarde y no alcanzan para cubrir la estructura.
El directivo sostuvo que decidió hacer pública la situación porque siente que el sistema está llevando a numerosas instituciones al límite y reclamó una respuesta urgente de financiadores, obras sociales y autoridades sanitarias para evitar el cierre de establecimientos y la pérdida de fuentes laborales.
La advertencia de la Clínica Belgrano no constituye un hecho aislado. En los últimos meses, clínicas, sanatorios y centros de diagnóstico de distintas provincias denunciaron un creciente deterioro económico. Las entidades del sector vienen alertando sobre demoras en los pagos, aranceles por debajo de la inflación, aumento sostenido de los costos laborales, incremento del precio de medicamentos e insumos importados y dificultades para sostener inversiones en equipamiento.
La situación también impacta sobre profesionales de la salud, que reclaman mejores honorarios, y sobre los pacientes, que enfrentan una oferta cada vez más restringida de prestadores, demoras en turnos y servicios que funcionan con recursos limitados.
Especialistas del sector sostienen que el sistema sanitario atraviesa una crisis estructural, donde el desfasaje entre costos e ingresos compromete la sustentabilidad de numerosos establecimientos privados y de seguridad social. De no implementarse mecanismos que permitan recomponer el financiamiento, advierten que podrían multiplicarse los cierres, la reducción de prestaciones y las dificultades de acceso a la atención médica.
La carta de López reabrió un debate que excede a una institución. Su mensaje puso en evidencia el delicado equilibrio en el que hoy operan muchos prestadores de salud y volvió a instalar una pregunta que preocupa a todo el sistema: cómo garantizar la continuidad de la atención sanitaria cuando quienes la brindan advierten que ya no pueden sostener su funcionamiento en las actuales condiciones.