Los cambios en el órgano asesor de vacunas generan críticas de científicos y opositores
En los últimos días se desató un intenso debate en torno a la Comisión Nacional de Inmunizaciones (CoNaIn), el principal organismo asesor de políticas de vacunación en Argentina, tras una modificación de su estructura y funciones promovida por el Ministerio de Salud. Según la resolución oficial publicada en el Boletín Oficial, el ente perdió parte de su autonomía técnica y su rol consultivo fue reafirmado como no vinculante, dejando en claro que las decisiones finales en materia de calendarios y estrategias de inmunización recaen directamente en la cartera sanitaria.
Expertos en salud pública y sectores de la oposición política expresaron su preocupación por estas reformas, argumentando que la reducción de independencia del organismo podría debilitar el asesoramiento científico en momentos críticos para la salud de la población. Según comunicados de asociaciones médicas, la nueva normativa implica la reducción de la pluralidad de voces y la integración de expertos seleccionados de manera más centralizada, lo que —según estos críticos— limita la representatividad técnica y federal del órgano.
Diputados opositores y especialistas subrayaron que “el asesorado ahora pasa a estar subordinado al mismo ministerio que ejecuta las políticas”, lo que erosionaría la capacidad de control independiente sobre decisiones de salud pública. Asimismo, alertaron que estos cambios llegan en un contexto en el cual las coberturas de vacunación en Argentina han experimentado descensos significativos en los últimos años, con reaparición de enfermedades prevenibles como sarampión o coqueluche, según datos oficiales y asociaciones pediátricas.
Por su parte, desde el Ministerio de Salud se defendió la actualización del reglamento como una medida que “ordena y clarifica las responsabilidades” en la toma de decisiones, enfatizando que la CoNaIn mantiene su carácter consultivo para seguir aportando evidencia técnica a las políticas de inmunización.
La controversia se inserta en un clima más amplio de discusión pública sobre la confianza en las vacunas y cómo equilibrar la orientación científica con el diseño de políticas sanitarias nacionales.