Llamado de la OMS ante el Aislamiento de Argentina y Estados Unidos
En un contexto marcado por la incertidumbre epidemiológica, la Organización Mundial de la Salud (OMS) ha emitido un contundente mensaje dirigido a los gobiernos de Argentina y Estados Unidos. Tedros Adhanom Ghebreyesus, director general del organismo, instó a ambas naciones a reconsiderar sus recientes decisiones de abandonar la institución, subrayando que la cooperación internacional no es una opción política, sino una necesidad biológica.
El pedido surge en un momento crítico: un brote de hantavirus detectado en el crucero MV Hondius. Este incidente, que ya registra víctimas fatales y varios casos confirmados de la cepa Andes(conocida por su capacidad de transmisión interhumana), sirve como recordatorio de que los patógenos no reconocen aduanas ni ideologías. «La mejor inmunidad es la solidaridad», afirmó Tedros, señalando que cualquier vacío en la red sanitaria global solo beneficia la propagación de enfermedades.
Nuestro país, bajo la gestión de Javier Milei, oficializó su salida de la OMS en marzo pasado, siguiendo los pasos del gobierno estadounidense de Donald Trump. Esta desvinculación supone para ambos países la pérdida de acceso directo a financiamiento internacional, estrategias de prevención de vanguardia y una coordinación técnica que resulta vital durante las emergencias. Aunque Tedros aclaró que la OMS sigue brindando información y asistencia técnica a Washington y Buenos Aires por compromiso con la salud de sus habitantes, advirtió que el aislamiento debilita la seguridad sanitaria de todo el planeta.
La situación del crucero, que actualmente se dirige a Tenerife, pone de manifiesto la fragilidad del sistema cuando los Estados eligen el camino unilateral. Mientras la OMS rastrea contactos en diversos continentes, queda clara la importancia de mantener estructuras multilaterales sólidas. El organismo insiste en que la universalidad es la única herramienta eficaz para evitar que brotes localizados se transformen en crisis globales. La invitación a regresar queda abierta, supeditada a que la política nacional comprenda que, ante un virus, nadie se salva solo.