La OMS mantiene a la hoja de coca como sustancia controlada, a pesar de su uso tradicional en la región andina y NOA

La OMS mantiene a la hoja de coca como sustancia controlada, a pesar de su uso tradicional en la región andina y NOA

La Organización Mundial de la Salud (OMS) rechazó la solicitud presentada por Bolivia para reclasificar la hoja de coca y decidió mantenerla en la Lista I de sustancias sujetas a fiscalización internacional. La propuesta había sido acompañada por Colombia y sostenía que el uso tradicional, medicinal y cultural de la hoja debía diferenciarse de los riesgos asociados a la producción de cocaína.

 

Según los informes técnicos del Comité de Expertos en Farmacodependencia, el mantenimiento de la clasificación se fundamenta en la facilidad con la que la hoja puede transformarse en pasta base y, posteriormente, en cocaína. Los especialistas señalaron que este proceso no requiere conocimientos avanzados ni equipamiento complejo, y que la disponibilidad de la planta contribuye al incremento global de la producción de cocaína registrado en los últimos años.

 

No obstante, el organismo reconoció que existen prácticas culturales arraigadas vinculadas al consumo tradicional de la hoja en varios países andinos. Este aspecto cobra especial relevancia en el norte argentino, donde provincias como Jujuy, Salta y partes de Tucumán mantienen una larga tradición en torno al acullico y al uso cotidiano de la coca como estimulante natural, analgésico suave o recurso para enfrentar la altura y la fatiga.

 

El consumo cultural en el Noroeste Argentino forma parte de hábitos históricos que vinculan a comunidades urbanas y rurales con circuitos de comercialización legalmente permitidos dentro del país, aunque con restricciones y controles específicos. La decisión de la OMS, por lo tanto, reabre el debate sobre cómo compatibilizar las normas internacionales con prácticas sociales legítimas y de fuerte identidad regional.

 

Mientras Bolivia anticipó que insistirá en futuras instancias diplomáticas, distintos especialistas en políticas de drogas señalan que la discusión continuará centrada en la necesidad de diferenciar con mayor claridad entre el uso tradicional de la hoja y su potencial desvío hacia circuitos ilícitos.