La crisis de Camioneros fuerza a Moyano a desprenderse de su principal sanatorio

La crisis de Camioneros fuerza a Moyano a desprenderse de su principal sanatorio

La profunda crisis financiera que atraviesa la obra social de Camioneros empujó a Hugo Moyano a tomar una decisión inédita: poner en venta el Sanatorio Antártida, el emblema del sistema de salud del gremio y una de sus apuestas más ambiciosas en materia de infraestructura sanitaria. Ubicado en el barrio porteño de Caballito, el establecimiento se convirtió en símbolo de poder y expansión, pero hoy refleja con crudeza el deterioro de las cuentas sindicales.

 

 

El Antártida fue adquirido por Camioneros en 2009, luego de haber quebrado y cerrado en 2005. La reconstrucción demandó una inversión millonaria y estuvo a cargo de Aconra SA, una constructora vinculada al holding de la familia Moyano. Con 14 pisos, más de 15.000 metros cuadrados cubiertos y capacidad para 300 camas, fue presentado como una clínica de alta complejidad, equipada con terapia intensiva, neonatología, diagnóstico por imágenes de última generación y múltiples servicios especializados.

 

 

Sin embargo, en los últimos meses la realidad dista de aquella promesa. Afiliados denuncian faltantes recurrentes de médicos, suspensión de especialidades y un fuerte recorte en la cobertura farmacéutica, luego de que la mayoría de las farmacias dejara de otorgar descuentos. La consecuencia fue inmediata: cientos de beneficiarios comenzaron a migrar hacia otras obras sociales sindicales o prepagas, profundizando el desequilibrio financiero.

 

 

Camioneros administra cuatro sanatorios —Caballito, Avellaneda, Villa Martelli y San Justo— para menos de 200.000 afiliados, una infraestructura que contrasta con modelos más austeros como el de OSECAC, que atiende a más de dos millones de personas con solo tres sanatorios propios y una amplia red tercerizada. Dentro del sindicalismo, no faltan cuestionamientos sobre el sentido económico de sostener semejante estructura.

 

 

Según fuentes del mercado de la salud, vender el Antártida no será sencillo. Aunque reconocen su calidad edilicia y ubicación estratégica, advierten que el contexto del sector reduce drásticamente su valor. Construirlo habría costado entre 30 y 40 millones de dólares, pero estiman que el precio de venta difícilmente supere la mitad. Potenciales interesados podrían surgir entre operadores ligados al PAMI o grandes prepagas, aunque no abundan los “novios”.

 

 

El intento de venta se da mientras Moyano convoca a un congreso para aprobar el balance 2024 de la obra social, en un clima de creciente preocupación interna. La joya sanitaria del gremio, pensada como símbolo de fortaleza, aparece ahora como la principal moneda de cambio para ganar oxígeno financiero.