CABA recupera $17.000 millones mensuales: El impacto del fin de la gratuidad externa en Salud

CABA recupera $17.000 millones mensuales: El impacto del fin de la gratuidad externa en Salud

El sistema de salud pública de la Ciudad de Buenos Aires ha marcado un punto de inflexión en su modelo de gestión financiera. Según datos oficiales recientes, el Gobierno porteño logra recuperar actualmente más de 17.000 millones de pesos mensuales mediante el cobro de prestaciones médicas brindadas a personas que cuentan con cobertura de obras sociales, empresas de medicina prepaga o que son extranjeros no residentes.

 

Este ambicioso proceso de recupero de costos se canaliza a través de Facoep (Facturación y Cobranza de los Efectores Públicos), una sociedad estatal que identifica y factura cada atención realizada en la red de hospitales y centros de salud. Jorge Macri, jefe de Gobierno porteño, enfatizó que esta medida busca poner fin a lo que denominó una «injusticia disfrazada de solidaridad», asegurando que la Ciudad ya no funcionará como una «prepaga gratuita» para quienes no contribuyen al sistema local.

 

Optimización y nuevas aperturas

El anuncio se realizó en el marco de la inauguración del nuevo Centro de Diagnóstico Porteño en Villa Urquiza (ex-Cemar). Este espacio busca descentralizar la atención hospitalaria, ofreciendo más de 20 especialidades y estudios de alta complejidad como mamografías, ecografías y cardiología, sin necesidad de internación. Con una capacidad de atención de 8 a 20 horas, el centro beneficiará a más de 500.000 vecinos de barrios como Núñez, Belgrano y Saavedra.

 

Reinversión del sistema

La clave de este modelo no es solo el cobro, sino el destino de esos fondos. Lo recaudado se reinvierte directamente en el Plan Maestro de Salud, que incluye la digitalización de órdenes médicas y la mejora de infraestructura. Durante 2025, el sistema porteño brindó 30 millones de prestaciones, incrementando un 30% la oferta de turnos. El objetivo para 2026 es claro: garantizar que el residente porteño tenga prioridad absoluta y que cada peso invertido en salud regrese para fortalecer la atención de quienes más lo necesitan.