Epuyén: vuelve a escena en medio de la crisis del crucero con hantavirus
El brote de hantavirus ocurrido en Epuyén, Chubut, entre 2018 y 2019 volvió al centro de la discusión científica internacional tras la crisis sanitaria desatada en el crucero MV Hondius. Y junto con la preocupación epidemiológica apareció un nuevo debate: ¿la Organización Mundial de la Salud (OMS) tomó suficientemente en cuenta el antecedente argentino al evaluar la amenaza actual?
La discusión se instaló luego de que la OMS intentara llevar tranquilidad asegurando que el brote detectado a bordo del crucero no representaba un escenario comparable al COVID-19 y que la transmisión interpersonal del hantavirus Andes seguía siendo “limitada”.
Sin embargo, distintos especialistas comenzaron a preguntarse si el antecedente de Epuyén (considerado uno de los casos más estudiados de transmisión humano-humano de hantavirus en el mundo), debió haber tenido un peso mayor desde el inicio de la crisis.
El caso de Epuyén es considerado excepcional porque confirmó de manera contundente la transmisión interpersonal del virus Andes Sur. Entre noviembre de 2018 y febrero de 2019 se registraron 34 contagios y más de una decena de muertes, en una cadena epidemiológica que comenzó tras una reunión social y se expandió entre familiares, cuidadores y contactos estrechos.
Siete años después, el escenario del MV Hondius volvió a encender alarmas similares. El crucero (que recorrió la Antártida y el Atlántico Sur), registró varios casos confirmados vinculados a la cepa Andes y obligó a desplegar protocolos sanitarios internacionales.
Para algunos investigadores, la dinámica de convivencia cerrada dentro de un barco guarda similitudes epidemiológicas con algunos de los contextos observados en Epuyén, donde los contagios ocurrieron durante contactos estrechos, reuniones familiares y cuidados domiciliarios.
En ese contexto, crecieron los interrogantes sobre si la experiencia local podría haber servido como una señal de alerta más fuerte para anticipar escenarios de transmisión dentro del crucero. Algunos científicos incluso advirtieron que esperar evidencia absoluta antes de endurecer medidas preventivas puede retrasar respuestas sanitarias clave.
Mientras tanto, varios países terminaron aplicando protocolos muy similares a los utilizados en la Patagonia en 2019: cuarentenas preventivas, rastreo intensivo de contactos y aislamiento estricto de personas expuestas.
Por ahora, la OMS sostiene que el riesgo global continúa siendo bajo. Pero el recuerdo de Epuyén volvió a instalar una pregunta incómoda dentro de la comunidad científica internacional: ¿hasta qué punto aquel brote patagónico debía haber condicionado desde el principio la lectura global sobre la crisis del MV Hondius?