El SAME cumplió 35 años: de un servicio pionero a un sistema modelo reconocido en el mundo

El SAME cumplió 35 años: de un servicio pionero a un sistema modelo reconocido en el mundo

El Sistema de Atención Médica de Emergencias (SAME) de la Ciudad de Buenos Aires celebró 35 años desde su creación, consolidándose como uno de los sistemas de emergencias más reconocidos a nivel internacional por su eficiencia, profesionalismo y capacidad de respuesta. Desde sus inicios, la institución no dejó de expandirse y hoy es motivo de orgullo para toda el país, con más de 300.000 emergencias atendidas a lo largo de su historia.

 

El aniversario fue celebrado en conjunto con Alberto Crescenti, director general del organismo desde hace más de tres décadas, junto al ministro de Salud porteño, Fernán Quirós, y al jefe de Gobierno de la Ciudad, Jorge Macri. Bajo su conducción, el SAME opera actualmente con 32 bases operativas distribuidas en toda la Ciudad, sostenidas por un equipo de 1.300 personas que trabajan las 24 horas, los 365 días del año.

 

La estructura del sistema permite asistir a cientos de miles de vecinos porteños a través de la línea 107, brindando atención médica inmediata ante urgencias individuales y colectivas. A esto se suma el SAME Aéreo, un dispositivo clave para llegar a zonas donde el tráfico o la distancia dificultan una respuesta terrestre a tiempo, garantizando así cobertura en toda la geografía de la Ciudad.

 

Detrás de cada operativo hay un engranaje humano que sostiene el prestigio del sistema: choferes, médicos y radiooperadores que, día a día, garantizan que la ayuda llegue en el momento en que más se necesita. Esa presencia constante es la que construyó, a lo largo de tres décadas y media, la confianza de los porteños en el servicio.

 

El SAME nació en 1991 como una respuesta organizada a las emergencias médicas prehospitalarias de la Ciudad y, con el tiempo, se transformó en un modelo replicado incluso fuera del país. Su historia está marcada por su intervención en episodios críticos para la ciudad, consolidando un rol que trasciende lo sanitario para convertirse en un símbolo de contención social.

 

A 35 años de su fundación, el balance es contundente: un sistema que creció sin perder su esencia y que sigue siendo, para millones de vecinos, la certeza de que, ante una emergencia, alguien va a estar ahí.