Diputados aprobó el ingreso del país al tratado de patentes, con reserva para la industria farmacéutica
La Cámara de Diputados dio media sanción al proyecto que incorpora a la Argentina al Tratado de Cooperación en materia de Patentes (PCT), un acuerdo internacional destinado a simplificar y agilizar el registro de invenciones en distintos países. La iniciativa obtuvo 147 votos a favor, 93 en contra y ninguna abstención, y ahora deberá regresar al Senado debido a las modificaciones introducidas durante su tratamiento.
El PCT, creado en 1970, reúne actualmente a 158 países y permite que una empresa, investigador o emprendedor presente una única solicitud internacional para iniciar el proceso de protección de una invención en múltiples jurisdicciones. La adhesión busca reducir costos, trámites y tiempos para quienes desarrollan tecnología, productos o innovaciones con potencial de comercialización internacional.
Sin embargo, el aspecto más controvertido del debate estuvo relacionado con la industria farmacéutica. El texto aprobado por Diputados mantiene una reserva sobre el Capítulo II del tratado, una modificación que había sido reclamada por los laboratorios nacionales. Ese apartado contempla mecanismos de evaluación internacional que podrían influir sobre el análisis de determinadas solicitudes de patentes.
La Cámara Industrial de Laboratorios Farmacéuticos Argentinos (CILFA) había advertido que una adhesión plena podría facilitar estrategias de extensión de patentes (conocidas como “evergreening”), y demorar la llegada de medicamentos genéricos o similares, con potencial impacto sobre los precios y la competencia en el mercado farmacéutico.
Desde el Gobierno, en cambio, sostienen que el PCT modernizará el sistema argentino de propiedad intelectual y facilitará el acceso de investigadores, pequeñas y medianas empresas y compañías innovadoras a los mercados internacionales. También remarcan que el tratado no otorga automáticamente una patente mundial: cada país conserva la potestad de decidir qué invenciones protege dentro de su territorio.
La discusión, por lo tanto, combina dos objetivos: integrar al país a un sistema internacional de protección de innovaciones y preservar herramientas regulatorias para la industria local, especialmente en sectores sensibles como el farmacéutico.
Al incorporar cambios respecto del texto que había recibido media sanción del Senado en 1998, el proyecto deberá volver a la Cámara alta. Allí se definirá si el país concreta, después de casi tres décadas, su incorporación al sistema internacional de cooperación en materia de patentes.