Día Mundial de la Diabetes: cifras y desafíos en el país
Cada 14 de noviembre, en el marco del Día Mundial de la Diabetes impulsado por la Organización Mundial de la Salud (OMS) y la Federación Internacional de Diabetes (FID), se rescata la urgencia de frenar el avance de una epidemia silenciosa: la Diabetes mellitus. En nuestro país, el panorama no es alentador y exige renovar estrategias de prevención, diagnóstico y tratamiento.
Según datos oficiales, se estima que 1 de cada 10 argentinos mayores de 18 años padece diabetes, y cerca de 4 de cada 10 personas que viven con la enfermedad desconocen su condición.
Complementariamente, el Atlas de la Diabetes 2025 indica que en la población de 20-79 años el país contabiliza aproximadamente 4,3 millones de personas con diabetes.
Esos niveles tienen consecuencias directas sobre la salud cardiovascular: un reciente artículo del diario local advierte que la prevalencia ha crecido “más del 50 % en las últimas décadas” y que la diabetes multiplica entre dos y cuatro veces el riesgo de infarto, accidente cerebrovascular o insuficiencia cardíaca.
Desde la OMS se recuerda también que la diabetes es una de las principales causas de ceguera, insuficiencia renal, infarto y amputación, y que en la Región de las Américas sólo alrededor del 58 % de las personas con diabetes tienen cobertura de tratamiento adecuado.
En Argentina, los factores que impulsan este crecimiento son conocidos: obesidad, sedentarismo, alimentación de baja calidad, y diagnóstico tardío. Un estudio ubicó que más del 90 % de los diabéticos a nivel mundial tienen tipo 2, directamente vinculado con esos determinantes.
Además, un análisis local sobre la diabetes tipo 2 estimó que casi un 41,5 % de los pacientes ya presenta enfermedad cardiovascular al momento del diagnóstico.
El sistema de salud argentino enfrenta así varios retos: fortalecer la detección temprana —dado que muchas personas no saben que tienen la enfermedad—, asegurar el acceso al tratamiento y acompañar con políticas de prevención que promuevan estilos de vida saludables. En este sentido, el lema global de este año “Diabetes en las diferentes etapas de la vida” resalta la necesidad de intervenir desde la infancia hasta la adultez para modificar el curso de la enfermedad.
El 14 de noviembre se convierte entonces en mucho más que una fecha simbólica: es un llamado a frenar una enfermedad que no espera. La clave estará en la acción coordinada entre los gobiernos, los profesionales de la salud y la comunidad para que vivir con diabetes no sea sinónimo de complicaciones irreversibles.