Argentina y Estados Unidos se desmarcan de un acuerdo global clave sobre Salud

Argentina y Estados Unidos se desmarcan de un acuerdo global clave sobre Salud

Ambos países votaron en contra de una declaración histórica aprobada por la Asamblea General de las Naciones Unidas destinada a fortalecer la respuesta global frente a las enfermedades no transmisibles (ENT) y los problemas de salud mental. El texto, respaldado por 175 países, constituye el primer consenso de este tipo orientado a cumplir los objetivos sanitarios hacia 2030 y marca un hito en la agenda internacional de salud pública.

 

La declaración reconoce que las ENT —como las enfermedades cardiovasculares, el cáncer, la diabetes y los trastornos mentales— representan hoy la principal causa de muerte a nivel mundial, con un impacto desproporcionado en países de ingresos medios y bajos. Según datos de la Organización Mundial de la Salud, estas patologías explican cerca del 74% de las muertes globales y generan elevados costos sociales, económicos y sanitarios. El acuerdo propone fortalecer los sistemas de salud, promover políticas de prevención, garantizar el acceso a tratamientos esenciales y abordar los determinantes sociales que inciden en estas enfermedades.

 

La negativa de Argentina y Estados Unidos los ubicó dentro de una minoría que rechazó el consenso alcanzado tras años de negociaciones multilaterales. Aunque ambos países no emitieron objeciones formales extensas durante la votación, fuentes diplomáticas y antecedentes en foros internacionales señalan que las reservas suelen vincularse a preocupaciones sobre compromisos financieros, posibles implicancias regulatorias y el alcance de las recomendaciones en materia de políticas públicas nacionales.

 

El voto generó reacciones críticas por parte de organizaciones de salud global y especialistas, que advierten sobre la importancia de la cooperación internacional para enfrentar desafíos sanitarios complejos y de largo plazo. En particular, subrayan que la salud mental —históricamente relegada en la agenda global— ocupa un lugar central en la declaración, en un contexto de aumento de la prevalencia de depresión, ansiedad y otros trastornos, exacerbados por la pandemia y las crisis socioeconómicas.

Más allá de su carácter no vinculante, la declaración de la ONU establece un marco político de referencia que orientará acciones, financiamiento y cooperación técnica en los próximos años.

 

La decisión de Argentina y Estados Unidos reabre el debate sobre el rol de los Estados en la construcción de consensos globales y sobre las prioridades que guían sus políticas sanitarias en un escenario internacional cada vez más interdependiente.