3er Congreso Argentino de Terapéutica Nutricional: establece un nuevo enfoque para el tratamiento de la obesidad

3er Congreso Argentino de Terapéutica Nutricional: establece un nuevo enfoque para el tratamiento de la obesidad

En el marco del 3.º Congreso Argentino de Terapéutica Nutricional se presentó el Consenso Argentino de Obesidad, un documento elaborado por las sociedades médicas más relevantes del país que propone una actualización profunda de cómo se diagnostica, trata y entiende la obesidad.

 

El consenso, desarrollado por la Sociedad Argentina de Médicos Nutricionistas (Samenut), el Comité de Obesidad de la Asociación Médica Argentina (Coama) y la Sociedad Argentina de Obesidad y Trastornos Alimentarios (Saota), plantea que la obesidad debe ser entendida como una condición multifactorial y potencialmente reversible, y no simplemente como una enfermedad crónica inmutable.

 

Uno de los cambios clave es la distinción entre obesidad «preclínica» y «clínica»: la primera se define como un aumento de adiposidad sin manifestaciones de enfermedad, mientras que la segunda aparece cuando ese exceso de grasa está asociado con complicaciones metabólicas o cardiovasculares. Esta distinción permite personalizar los tratamientos y evitar que se patologice automáticamente a toda persona con sobrepeso.

 

En cuanto al diagnóstico, el documento reconoce que el Índice de Masa Corporal (IMC) sigue siendo útil, pero no es suficiente por sí solo: se recomienda complementar con mediciones de cintura, relación cintura/talla y estudios de composición corporal como la bioimpedancia. Así, la evaluación se vuelve más precisa y adaptada al contexto de cada paciente.

 

Sobre el tratamiento, el consenso reafirma que el cambio de estilo de vida —alimentación equilibrada, actividad física, bienestar general— continúa siendo la estrategia inicial. Sin embargo, ahora se incorpora de modo más formal el uso de medicamentos innovadores como los análogos del GLP-1 (por ejemplo, la liraglutida y la semaglutida) y los análogos duales GLP-1/GIP, que actúan en niveles fisiológicos para retrasar el vaciado gástrico o estimular la saciedad. Se aclara que estos fármacos no reemplazan los hábitos saludables.

 

Asimismo, el papel de la cirugía bariátrica sigue vigente dentro de los parámetros establecidos por la legislación argentina —por ejemplo, para personas con IMC > 35 acompañado de comorbilidades o IMC > 40 sin enfermedades asociadas—, manteniéndose como opción para ciertos casos que requieren un descenso rápido de peso.

 

Finalmente, el consenso hace hincapié en la dimensión social y emocional de la obesidad: destaca la urgencia de reducir el estigma, atender la diversidad corporal, valorar el contexto psicosocial de cada persona y asegurar el acceso equitativo a los tratamientos más modernos, incluso dentro del sistema público.

 

En resumen, el país da un paso rele­vante al redefinir el abordaje de la obesidad mediante un marco más amplio que combina evidencia médica, sensibilidad social y una visión centrada en la persona.