Siete años sin la encuesta que mide los riesgos de Salud en el país: incertidumbre sobre su regreso

Siete años sin la encuesta que mide los riesgos de Salud en el país: incertidumbre sobre su regreso

Hace dos décadas, la Encuesta Nacional de Factores de Riesgo (ENFR) se instaló como una herramienta clave para conocer el estado de salud de la población argentina. Creada en 2005 y repetida periódicamente, permitía evaluar la incidencia de enfermedades crónicas no transmisibles —hipertensión, diabetes, cáncer, enfermedades respiratorias— y los hábitos asociados, como la mala alimentación, el sedentarismo o el tabaquismo. Sin embargo, el país lleva siete años sin actualizar este termómetro sanitario.

 

La última edición se realizó en 2018, bajo la gestión de Adolfo Rubinstein, e incluyó por primera vez pruebas biológicas (análisis de sangre, peso y talla) que confirmaron la veracidad de las respuestas declaradas. Ese relevamiento dejó cifras preocupantes: la mitad de las personas hipertensas no seguía tratamiento y muchos diabéticos desconocían su condición. Desde entonces, la encuesta se prometió varias veces —primero para 2022, luego para 2023 y 2024—, pero nunca se concretó.

 

El Ministerio de Salud asegura que está en sus planes retomar la iniciativa, aunque recién la ubica en 2026, sin mayores precisiones. Mientras tanto, la subsecretaría encargada de organizarla permanece vacante tras recientes cambios internos, lo que suma más incertidumbre.

 

Especialistas como Rubinstein y Carlos Regazzoni coinciden en que la ausencia de la ENFR es grave: sin datos confiables, las políticas públicas de prevención se diseñan a ciegas, en un contexto donde las enfermedades crónicas concentran más del 70% de la carga de enfermedad en Argentina. Según la OMS, estos males provocan el 71% de las muertes en el mundo y afectan especialmente a países de ingresos medios y bajos.

 

La falta de información actualizada no solo impacta en la salud, sino también en la economía: prevenir es más barato que tratar. De allí que retomar la encuesta no debería ser visto como un trámite técnico, sino como una decisión estratégica para el futuro sanitario del país.