Argentina y la OMS: Oficializan nuevo enfoque en política sanitaria

Argentina y la OMS: Oficializan nuevo enfoque en política sanitaria

El Gobierno argentino oficializó este martes la salida del país de la Organización Mundial de la Salud (OMS), un hito que marca un giro en la política exterior y sanitaria de la administración actual. La decisión, comunicada formalmente a las autoridades del organismo con sede en Ginebra (Suiza), se hizo efectiva al cumplirse un año desde la presentación de la notificación inicial del retiro.

 

El anuncio fue realizado por el ministro de Relaciones Exteriores, Pablo Quirno, a través de sus redes sociales, donde destacó que la salida se enmarca en el cumplimiento de los plazos estipulados por la Convención de Viena sobre el Derecho de los Tratados. Según explicó, el retiro se consolida hoy tras respetarse el período de un año que requiere la normativa internacional para que este tipo de decisiones tenga validez formal.

 

La Argentina había iniciado el proceso de desvinculación de la OMS en febrero de 2025, bajo el argumento de que el país y ese organismo “tienen enfoques distintos sobre la gestión de políticas sanitarias”, en particular en lo que refiere a la respuesta ante emergencias de salud pública. El Gobierno aseguró en aquel momento que buscaba recuperar una mayor soberanía en la toma de decisiones sanitarias y cuestionó lo que consideró una falta de independencia en las directrices emitidas por la agencia de la ONU.

 

La medida generó debate tanto dentro como fuera del ámbito político. Diversos sectores de la oposición expresaron su preocupación por las posibles consecuencias para la cooperación internacional en materia de salud, señalando que la OMS, desde su creación en 1948, ha sido un actor clave en el intercambio de información científica, la asistencia técnica y la coordinación de respuestas globales a epidemias.

 

A partir de ahora, el país deberá definir mecanismos alternativos para mantener vínculos con redes internacionales de salud, así como formas de acceso a recursos y programas que antes eran facilitados por la organización, incluyendo aspectos vinculados a vacunas, financiación y protocolos sanitarios globales.

 

Este paso implica una reconfiguración del posicionamiento sanitario argentino en el escenario global y abre interrogantes sobre cómo se articularán las políticas nacionales frente a desafíos futuros en salud pública.