Patentes, innovación y acceso a medicamentos: reunión entre Milei y la cúpula global de Bayer
La política sanitaria y el futuro de la innovación farmacéutica volvieron a ocupar un lugar destacado en la agenda del Gobierno nacional. El presidente Javier Milei recibió en la Casa Rosada a la máxima conducción global de Bayer, encabezada por Stefan Oelrich, presidente de la División Farmacéutica de la compañía, en un encuentro que también contó con la participación del ministro de Salud, Mario Lugones, y del secretario de Relaciones Exteriores, Pablo Quirno. La reunión se desarrolló en un contexto marcado por el debate parlamentario sobre la adhesión de Argentina al Tratado de Cooperación en materia de Patentes (PCT) y las recientes modificaciones al régimen local de propiedad intelectual.
Si bien no hubo anuncios oficiales, la presencia del titular de la cartera sanitaria reflejó la relevancia que adquiere la discusión para el sistema de Salud. La protección de la propiedad intelectual constituye uno de los principales incentivos para la investigación y el desarrollo de nuevos medicamentos, aunque también abre un debate sobre su impacto en el acceso, los precios y la incorporación de terapias innovadoras.
Desde el Gobierno sostienen que avanzar hacia estándares internacionales fortalecerá la seguridad jurídica, favorecerá nuevas inversiones y posicionará al país como un destino más atractivo para el desarrollo científico y la investigación clínica. En marzo de este año, además, se modificó el régimen de evaluación de patentes farmacéuticas, otorgando al Instituto Nacional de la Propiedad Industrial (INPI) mayor autonomía para analizar cada solicitud conforme a la legislación vigente y eliminando restricciones que regían desde 2012. La normativa también estableció mecanismos para preservar la continuidad de comercialización de medicamentos ya disponibles en el mercado.
El PCT, que actualmente analiza el Congreso, no concede patentes internacionales, pero simplifica el procedimiento para que empresas e investigadores puedan presentar una única solicitud con vistas a proteger una innovación en múltiples países. Sus defensores consideran que facilita la llegada de inversiones en investigación y desarrollo, mientras que distintos sectores de la industria farmacéutica nacional advierten sobre la necesidad de preservar el equilibrio entre incentivar la innovación y garantizar la producción local de medicamentos y la competencia de genéricos.
En ese escenario, el encuentro entre el Gobierno y Bayer dejó en evidencia que la agenda sanitaria trasciende la atención médica y se vincula cada vez más con la política industrial, la investigación biomédica y la capacidad del país para atraer innovación. El desafío será compatibilizar un marco que promueva el desarrollo de nuevas terapias sin perder de vista un objetivo central para cualquier sistema de salud: asegurar que esos avances lleguen de manera oportuna y sostenible a los pacientes.