OSDE lleva la IA a salud mental y abre controversia
La prepaga OSDE presentó una nueva herramienta basada en inteligencia artificial para ayudar a sus afiliados a encontrar profesionales de salud mental según el motivo de consulta. La iniciativa, que comenzó a implementarse en la filial metropolitana y luego se extendería al resto del país, generó repercusiones inmediatas entre entidades profesionales y especialistas del sector.
Según informó la empresa, el sistema funciona como una “búsqueda con IA” que permite a los usuarios describir situaciones vinculadas al estrés, la ansiedad u otras problemáticas emocionales para recibir recomendaciones personalizadas de psicólogos y especialistas de la cartilla médica. Desde OSDE sostienen que la tecnología busca agilizar el acceso a la atención y mejorar la precisión en la orientación inicial, superando los filtros tradicionales por nombre o ubicación geográfica.
La compañía aseguró además que la herramienta fue diseñada bajo criterios de confidencialidad y respeto por la privacidad de los afiliados, y que la inteligencia artificial actúa únicamente como apoyo para identificar perfiles profesionales adecuados.
Sin embargo, el lanzamiento despertó cuestionamientos de federaciones y colegios de psicólogos, que advirtieron sobre los riesgos éticos, clínicos y legales de automatizar procesos vinculados con la admisión en salud mental. Desde la Federación de Psicólogos de la República Argentina (FePRA) señalaron que este tipo de sistemas podría derivar en intervenciones inadecuadas si no existe una evaluación profesional previa.
Las críticas también apuntan a la falta de información técnica sobre el funcionamiento del algoritmo, los mecanismos de control de sesgos y la validación científica de la herramienta. Especialistas remarcan que todavía no existe consenso internacional para reemplazar la evaluación clínica humana por sistemas automatizados en áreas sensibles como la salud mental.
El debate se produce en un contexto de crecimiento global del uso de inteligencia artificial aplicada a la salud. Distintos estudios coinciden en que estas tecnologías pueden ser útiles como herramientas complementarias, aunque advierten que no deben sustituir el vínculo terapéutico ni la supervisión profesional.
