El sistema de salud argentino en la mira de la agenda Trump-Milei
En el marco de las ambiciosas negociaciones entre el gobierno de Javier Milei y la administración de Donald Trump, la salud argentina emerge como un punto de fricción clave, especialmente en lo que respecta a las patentes de medicamentos. Estados Unidos presiona para que Argentina flexibilice sus normativas sobre propiedad intelectual, en particular una resolución de 2012 impulsada por el kirchnerismo que, según Washington, restringe a las compañías norteamericanas.
El ministro de Salud, Mario Lugones, quien tiene una postura crítica sobre la propuesta estadounidense, advierte que convalidar estos pedidos podría generar un abastecimiento monopólico perjudicial para el país, alineándose, en parte, con la posición de los laboratorios nacionales. No obstante, en el Gabinete de Milei, la idea de ceder en este punto gana terreno, buscando destrabar la relación bilateral.
Paralelamente, Lugones también mantiene un pulso con los laboratorios locales y la Confederación Farmacéutica Argentina (COFA) por los precios, impulsando medidas de transparencia, como un código QR en farmacias para comparar costos. Además, el Gobierno busca que el Estado adquiera medicamentos directamente del laboratorio, eliminando intermediarios, y que las prepagas y obras sociales mejoren los honorarios de los profesionales de la salud.
En un frente interno, el ministro de Salud se involucra en el conflicto del Hospital Garrahan, apoyando el reclamo salarial de los médicos y señalando al gremio ATE como posible responsable del encarecimiento de servicios clave. La administración Milei busca renegociar licitaciones en áreas como seguridad y limpieza para liberar fondos que permitan mejorar los ingresos del personal médico. La salud argentina, entre presiones externas y desafíos internos, se posiciona como un eje central en la compleja agenda del gobierno libertario.
Fuente: SaberenSalud.