Marihuana: naturalización del consumo en jóvenes, un grave riesgo

Marihuana: naturalización del consumo en jóvenes, un grave riesgo

La creciente naturalización del consumo de marihuana no terapéutica entre adolescentes y jóvenes está encendiendo las alarmas de los profesionales de la salud, quienes observan un aumento preocupante de cuadros graves en consultorios. Según expertos como el toxicólogo Carlos Damín y el psiquiatra infantojuvenil Andrés Luccisano, del Hospital Italiano, la creencia de que la marihuana es inofensiva o incluso beneficiosa es un mito peligroso.

 

Los especialistas desmienten que sea menos dañina que el tabaco o que sirva para dejar otras sustancias. Advierten que las concentraciones actuales de THC son mucho mayores, incrementando el riesgo de daño en menor tiempo. Lejos de ser inocua, la marihuana puede desencadenar o agravar trastornos de ansiedad, problemas de memoria, alteraciones del sueño y episodios de «psicosis cannábica». Damín enfatiza que puede manifestar enfermedades latentes como esquizofrenia, depresión y trastornos bipolares. Luccisano añade que el consumo frecuente en adolescentes multiplica por cinco el riesgo de desarrollar psicosis o esquizofrenia.

 

Además, la idea de que no genera adicción es falsa; entre el 10% y el 17% de los consumidores desarrollan un trastorno por uso de cannabis, siendo el riesgo mayor si se inicia antes de los 18 años. Los expertos señalan que, al fumar, se incorporan numerosos principios activos y componentes químicos, algunos cancerígenos, lo que puede provocar bronquitis crónica e incluso cáncer de pulmón.

 

La preocupación se extiende a nuevas modalidades de consumo como los comestibles con THC, donde la tardanza en los efectos puede llevar a una mayor ingesta y un alto riesgo de intoxicación, así como a concentrados de THC («wax», «dab») con potencias hasta 90%, que aumentan significativamente los cuadros de intoxicación, psicosis y dependencia. Los profesionales urgen a las familias, el sistema de salud y el ámbito educativo a trabajar en conjunto para desmitificar el consumo y abordar los problemas subyacentes con empatía, pero también con la autoridad necesaria para dimensionar la gravedad de los riesgos para la salud.

 

Fuente: SaberenSalud.