La mortalidad por cáncer de próstata bajó un 26% en la última década, gracias al diagnóstico temprano

La mortalidad por cáncer de próstata bajó un 26% en la última década, gracias al diagnóstico temprano

En el marco de la semana del Día Mundial del Cáncer de Próstata, el Ministerio de Salud de la Nación difundió un alentador reporte estadístico: la tasa de mortalidad por esta patología registró un descenso sostenido del 26% en la Argentina durante el período comprendido entre 2014 y 2024. Los datos, provistos por el Sistema de Vigilancia y Reporte del Cáncer (SIVER-Ca), revelan que la tasa ajustada por edad cayó de 12,45 a 9,22 defunciones por cada 100.000 varones.

 

Las autoridades sanitarias y los especialistas atribuyen esta marcada evolución favorable a dos factores concurrentes: el incremento sustancial de las consultas preventivas en los servicios de urología (particularmente a partir de los 50 años), y los notables avances en las tecnologías médicas. La incorporación de herramientas de diagnóstico por imágenes no invasivas, como la resonancia multiparamétrica y los estudios PET (con colina y PSMA), ha permitido detectar la enfermedad en estadios iniciales, cuando las posibilidades de curación son significativamente mayores y admiten terapias radiantes y hormonales menos tóxicas.

 

Esta tendencia a la baja en la letalidad resulta especialmente relevante si se considera la alta incidencia de la afección en el país. Según la Agencia Internacional de Investigación sobre Cáncer (IARC), la tasa argentina se ubica en 44,7 casos por cada 100.000 hombres, posicionándose ligeramente por encima del promedio global. En números absolutos, esto se traduce en más de 12.800 diagnósticos anuales, lo que equivale a casi una quinta parte (19,7%) del total de los tumores malignos detectados en la población masculina.

 

Con el objetivo de consolidar este retroceso de la mortalidad, la cartera sanitaria resolvió declarar al cáncer como un Evento de Notificación Obligatoria (ENO). Esta medida de gestión busca optimizar de forma transparente el flujo de información epidemiológica en todo el territorio nacional, robustecer el diseño de políticas públicas de prevención y optimizar la organización de la red asistencial oncológica para todos los ciudadanos.