La información al paciente en la era digital: un imperativo ético

La información al paciente en la era digital: un imperativo ético

En un artículo publicado en LA NACIÓN, el doctor Roberto Borrone aborda la creciente relevancia del consentimiento informado en un contexto en que la inteligencia artificial (IA) y el acceso masivo al conocimiento médico redefinen la relación entre profesional y paciente.

 

Borrone inicia su reflexión destacando cómo el desarrollo histórico del consentimiento informado supuso un cambio profundo: del modelo paternalista en que el médico decidía unilateralmente, hacia el paradigma contractualista de hoy, donde el paciente es protagonista de sus decisiones.  Evoca casos jurídicos emblemáticos —como los estadounidenses “Mohr vs. Williams” (1905) o “Schedorff vs. Society of New York Hospital” (1914)— que fundamentaron el derecho del paciente a conocer y aceptar lo que se hará con su cuerpo.

 

En nuestro país, puntualiza el autor, la consagración de los derechos del paciente obtiene respaldo constitucional mediante la reforma de 1994: el artículo 42 garantiza “una información adecuada y veraz, la libertad de elección y condiciones de trato equitativo y digno”.  A su vez, la ley 27.797 —denominada “ley Nicolás”— establece la obligación de asegurar transparencia en la información médica, especialmente en tiempos en los que la IA y otras innovaciones tecnológicas se incorporan al ámbito sanitario.

 

El autor enfatiza que, en este nuevo escenario, el formulario de consentimiento informado ya no es un mero trámite administrativo: es el resultado de una comunicación honesta, clara y personalizada entre médico y paciente. Solo cuando la información es comprensible, específica y suficiente —incluyendo los riesgos, beneficios, alternativas y consecuencias de no tratar—, puede el paciente ejercer libremente su autonomía.

 

En conclusión, Borrone advierte que no basta con contar con avances técnicos o procedimientos sofisticados: la esencia de una buena práctica médica radica en la confianza y el respeto mutuo, en una relación humana y consciente. Y en ese vínculo, la información adecuada es no solo un derecho, sino un deber ineludible.