Invertir en salud: la apuesta imprescindible para sostener la economía y enfrentar el envejecimiento
La Salud se consolida como un eje central para el desarrollo económico y social. Así lo destacaron especialistas y referentes del sector sanitario durante el foro Roche Press Day, realizado en Ciudad de México, donde se debatieron los desafíos que enfrenta América Latina frente al envejecimiento poblacional, la innovación tecnológica y las limitaciones presupuestarias.
José Manuel Salazar-Xirinachs, secretario ejecutivo de la Cepal, advirtió que “en la pospandemia, la variable de ajuste sigue siendo la inversión, incluida la del sistema de salud”. En la región, el gasto promedio equivale al 3,7% del PBI, lejos del 6% recomendado por la Organización Mundial de la Salud. “Si hay poco dinero, no se puede satisfacer a la población; pero también hay que mirar la eficiencia del gasto y la prevención, porque detectar enfermedades a tiempo evita tratamientos caros”, señaló.
En esa línea, Rolf Hoenger, responsable de Roche Farma para América Latina, fue categórico: “La economía está en riesgo si no se invierte bien en salud. La pandemia mostró que sin salud no hay economía y sin economía no hay salud”. El ejecutivo explicó que desarrollar un nuevo medicamento implica entre 12 y 20 años de investigación y una inversión promedio de US$2000 millones. “Las terapias tempranas son altamente rentables —agregó—, porque un paciente recuperado vuelve a trabajar, cuidar a sus hijos y contribuir a la sociedad”.
Citando un estudio del Banco Mundial y el Instituto McKinsey, Hoenger recordó que cada dólar invertido en salud puede generar entre 2 y 4 dólares de retorno en el PBI. Por eso, insistió en que “la salud debe verse como inversión y no como gasto”, destacando el valor social y económico de las terapias innovadoras.
El foro también abordó la necesidad de descentralizar la atención médica. Cristian Gallo, del Hospital Italiano de Buenos Aires, sostuvo que la internación domiciliaria “reduce cuatro veces los costos respecto a la hospitalaria” y mejora la calidad de vida de los adultos mayores.
La conclusión fue clara: ante el avance del envejecimiento y las brechas de acceso, el futuro de la región dependerá de políticas que integren prevención, innovación y equidad, entendiendo que invertir en salud es invertir en desarrollo sostenible.