Incontinencia Urinaria Masculina: que nada te haga faltar a las celebraciones

Incontinencia Urinaria Masculina: que nada te haga faltar a las celebraciones

La incontinencia urinaria es una problemática que lleva a los pacientes a aislarse, renunciar a su “vida social” y hasta puede provocar vergüenza y depresión. El Dr. Matías González (médico urólogo del Hospital Italiano – M.N. 107181) habla del tema y describe algunos tratamientos para que el paciente pueda recuperar su calidad de vida.

 

Se entiende “incontinencia urinaria” a la pérdida de orina no controlada, que trae al paciente un trastorno en la esfera social, higiénica y funcional. En el caso de incontinencia urinaria masculina, ésta ocurre mayormente luego de cirugías urológicas (principalmente, prostaectomía radical por cáncer de próstata -extirpación de la próstata-, cirugías por hipertrofia benigna de próstata o cirugía de uretra) y en menor medida por traumas en la pelvis, cirugías abdominales, enfermedades neurológicas (como Parkinson o esclerosis múltiple), diabetes y obesidad, entre otras.

 

Existen tres tipos de incontinencia urinaria:

 

• ESFUERZO: Pérdida de orina al toser, estornudar, reír o hacer ejercicio (la más común posterior a cirugías).

 

• URGENCIA: Fuerte necesidad de orinar que no puede ser contenida.

 

• MIXTA: Combinación de incontinencia de esfuerzo y de urgencia.

 

Independientemente de cuál de ellas se trate, es importante saber que hay tratamientos, ya que la incontinencia urinaria masculina afecta la vida social del paciente, lo lleva a aislarse, a renunciar a salidas y reuniones, y hasta puede provocar vergüenza y depresión.

 

Se puede mejorar la calidad de vida ante incontinencia urinaria masculina. 

 

Al percibir incontinencia urinaria, hay que consultar al especialista (urólogo). Luego de una evaluación de los síntomas de incontinencia del paciente, el médico podrá recomendar el tratamiento adecuado para mejorar su calidad de vida:

 

Cambio de hábitos en la ingesta de líquidos: evitar la cafeína y el alcohol, tratar de entrenar la vejiga en la ingesta de líquidos para definir un horario de micción conveniente.

 

Ejercicios kinésicos determinados: realizar ejercicios de suelo pélvico para fortalecer los músculos del esfínter.

 

Uso de apósitos absorbentes y prendas interiores protectoras, que protegen la piel y aíslan el olor. Los hay descartables o reutilizables. Requieren cambios frecuentes, cada hora y diariamente.

 

Dispositivos externos para evitar pérdidas evidentes:

 

Dispositivo de contención: se colocan sobre el pene de modo tal que la orina pueda fluir hacia una bolsa de drenaje. Las bolsas de recolección de orina se sujetan a la pierna debajo de la ropa durante el día y pueden colocarse al lado de la cama durante la noche.

 

Pinzas para el pene: Una pinza para pene utiliza un marco rígido articulado que sostiene dos almohadillas y un mecanismo de cierre. Controla la pérdida urinaria aplicando presión constante sobre el pene. Deben retirarse cada 1 o 2 horas para poder orinar. No se recomienda usarlas las 24 horas los 7 días de la semana.

 

Soluciones quirúrgicas mínimamente invasivas (tratamientos de largo plazo y discretos):

 

Cabestrillo masculino: se implanta internamente una malla de polipropileno para
reposicionar y sostener la uretra, facilitando su cierre y ayudando a restablecer el control vesical, incluso ante estornudos, tos o esfuerzo para levantar peso.

 

Esfínter urinario artificial: es un dispositivo que incluye un manguito lleno de fluido que mantiene cerrada la uretra, y una bomba ubicada en el escroto permite la micción a demanda. Este sistema ofrece una solución efectiva y confiable para los casos más complejos de incontinencia persistente. (Técnica con más de 50 años y 250.000 dispositivos implantados).

 

“Los tratamientos oncológicos, en especial la cirugía y la radioterapia, pueden afectar los mecanismos que controlan el flujo urinario” -afirma el Dr. Matías González (M.N. 107181)-. “Sin embargo, existen tratamientos mínimamente invasivos que son clave para mejorar la calidad de vida de esos pacientes, especialmente en el aspecto social, sin limitaciones ni vergüenzas”.

 

“Según encuestas realizadas, el 88% de los pacientes tratados con cabestrillo masculino lo recomendarían a un amigo; y alrededor del 90% de quienes tienen esfínter urinario artificial está satisfecho y se sometería nuevamente a la intervención. Hoy en día, un paciente con incontinencia urinaria post cirugía de cáncer de próstata puede recuperar una vida plena y olvidarse del tema” -concluye el Dr. Matías González.

 

Dr. Matías González (M.N. 107181)
Médico Urólogo – Especialista en Incontinencia
Hospital Italiano de Buenos Aires

 

Más información en https://www.bostonscientific.com/es-ar