Incendios y humo: una amenaza sanitaria que se expande más allá del fuego
El avance de los incendios forestales en la Patagonia no solo deja un impacto ambiental visible, sino que también genera un riesgo sanitario creciente por la expansión del humo cargado de partículas y gases contaminantes. Desde hace más de una semana, columnas de humo se dispersan a gran distancia de los focos activos, afectando la calidad del aire en amplias regiones del país.
La Asociación Argentina de Medicina Respiratoria (AAMR) advirtió que el material particulado fino (PM2.5 y PM10) y gases como monóxido de carbono, óxidos de nitrógeno y compuestos orgánicos volátiles pueden desplazarse cientos de kilómetros. Su inhalación, en un contexto de sobrecarga ambiental, puede provocar irritación ocular, nasal y de garganta, agravar enfermedades respiratorias crónicas como asma o EPOC, e incrementar el riesgo de infecciones, tos persistente y dificultad respiratoria.
En la misma línea, la Sociedad Argentina de Pediatría (SAP) alertó sobre el impacto diferencial en grupos vulnerables: niños pequeños, personas mayores, embarazadas y pacientes con afecciones cardiovasculares o respiratorias. Según explicaron, las partículas PM2.5 son imperceptibles a simple vista, pero lo suficientemente pequeñas como para alojarse en los pulmones e incluso atravesar barreras celulares, con posibles efectos sobre el sistema cardiovascular.
Imágenes satelitales analizadas por la Comisión Nacional de Actividades Espaciales (Conae) confirman que el humo no se limita a las áreas incendiadas. En los últimos días, las columnas se desplazaron desde la cordillera hacia el centro del país y la costa atlántica, alcanzando zonas urbanas y reduciendo la visibilidad. Esta información es compartida con organismos nacionales para el manejo del fuego y la emergencia.
El riesgo se amplifica en un escenario donde al menos 16 provincias presentan niveles de alerta por incendios forestales que van de “potencialmente explosivo” a “extremadamente crítico”. En este contexto, las entidades médicas recomiendan extremar cuidados, limitar la exposición al humo y prestar especial atención a síntomas respiratorios, incluso en personas previamente sanas.