Hospitales SAMIC: el Gobierno analiza un modelo de gestión privada con garantía de atención pública
El Gobierno nacional evalúa alternativas para redefinir el futuro de los hospitales SAMIC ubicados en la provincia de Buenos Aires, ante la imposibilidad de avanzar con el traspaso de su administración al Ejecutivo bonaerense. Se trata de cinco establecimientos de gestión compartida entre la Nación y la provincia, atravesados por un fuerte conflicto financiero y político que mantiene en tensión el funcionamiento del sistema.
Desde la Casa Rosada reconocen que una de las opciones en análisis es la adopción de un esquema similar al aplicado en algunas regiones de España: hospitales públicos bajo gerenciamiento privado, con la obligación de garantizar la atención de la población vulnerable a través de un sistema de cápitas financiado por el Estado. El objetivo oficial, señalan, es asegurar la continuidad de las prestaciones sin desatender a quienes no cuentan con cobertura médica.
El debate se da en un contexto de acusaciones cruzadas por deudas millonarias. El jefe de Gabinete, Manuel Adorni, afirmó que la provincia de Buenos Aires mantiene una deuda total de $507.064 millones con los hospitales Samic, lo que habría obligado al Estado nacional a financiar de manera exclusiva el funcionamiento de algunas instituciones para evitar el colapso del servicio. Entre los establecimientos mencionados figuran El Cruce, en Florencio Varela; Cuenca Alta, en Cañuelas; René Favaloro, en Rafael Castillo; Presidente Néstor Kirchner, en Gregorio de Laferrère; y el Hospital Bicentenario, en Esteban Echeverría.
Desde el gobierno bonaerense, en tanto, sostienen una postura opuesta y reclaman a la Nación una deuda mucho mayor, que estiman en alrededor de 15 billones de pesos. Esta disputa dificulta cualquier definición rápida, ya que los Samic son instituciones interjurisdiccionales y cualquier cambio en su esquema de gestión requiere acuerdos entre ambas partes.
La posibilidad de avanzar con el denominado “modelo español” se fortaleció en las últimas semanas a partir de contactos entre el Ministerio de Salud, que conduce Mario Lugones, y especialistas de ese país que incluso viajaron a la Argentina para intercambiar experiencias. En el Ejecutivo no descartan que el esquema contemple algún tipo de participación en las ganancias para el Estado nacional.
El Gobierno sostiene desde el inicio de su gestión que los hospitales deberían depender de las provincias donde están ubicados, con la excepción del Hospital Garrahan, considerado una referencia nacional en salud pediátrica. En este escenario, el futuro de los Samic bonaerenses —y también del hospital de El Calafate— permanece abierto, a la espera de definiciones políticas que hoy parecen lejanas.