Fragmentación al desnudo: una radiografía crítica del sistema de Salud argentino

Fragmentación al desnudo: una radiografía crítica del sistema de Salud argentino

El Ministerio de Salud presentó ayer un informe revelador durante el VII Congreso de Salud, organizado conjuntamente por ADECRA (Asociación de Clínicas, Sanatorios y Hospitales Privados de la República Argentina) y CEDIM (Cámara de Entidades de Diagnóstico y Tratamiento Ambulatorio), donde el ministro Mario Lugones expuso las conclusiones del análisis sobre la estructura sanitaria del país.
El estudio, que examina la evolución del gasto en salud entre 2017 y 2022, destaca que la inversión se mantuvo relativamente estable entre el 10 % y el 11 % del Producto Bruto Interno (PBI), con picos durante la pandemia, retornando a niveles pre-Covid en 2022. Sin embargo, este aparente equilibrio esconde profundas inequidades y una alarmante falta de integración institucional.
Uno de los hallazgos más inquietantes es el crecimiento constante del gasto privado, que desde 2018 superó al de las obras sociales como principal fuente de financiamiento. Este fenómeno estaría subestimado por las estadísticas oficiales. Del total del gasto privado, el 40 % corresponde a primas de prepaga y el 60 % a desembolsos directos desde los hogares , lo que evidencia una carga económica persistente para las familias.
El sistema exhibe una fuerte dispersión: operan unas 296 obras sociales y 674 empresas de medicina prepaga, lo cual entorpece la coordinación de políticas comunes y la equidad en la cobertura . Además, se detectan desigualdades profundas en la distribución del financiamiento: las Obras Sociales Nacionales concentran el 75 % del gasto mientras atienden al 60 % de los afiliados; en contraste, las provinciales representan solo el 25 % del financiamiento pero cubren al 40 %, con un descenso sostenido del gasto real.
Aunque Argentina destina recursos en salud comparables a los países de alto ingreso, con un gasto público real que ronda el 3 % del PBI —del cual el Estado nacional aporta menos del 20 %, dejando el resto a provincias y municipios— los resultados en materia de cobertura y eficiencia distan de sistemas más integrados.
El informe cierra con una advertencia: sin estadísticas desagregadas y datos precisos por subsector, será imposible evaluar con rigor el impacto del gasto y orientar reformas que promuevan una salud más equitativa.
Fuente: SaberenSalud.