El otro Mundial: los avances científicos chocan con viejas barreras, en la lucha contra el cáncer
A pesar de los importantes avances en investigación oncológica, el acceso desigual a diagnósticos y tratamientos continúa siendo uno de los principales obstáculos para mejorar la supervivencia frente al cáncer. Ese fue uno de los mensajes centrales que dejó la reunión anual de la Sociedad Americana de Oncología Clínica (ASCO), el mayor encuentro mundial de especialistas en la materia, que reunió en Chicago a más de 45.000 profesionales de más de 160 países.
El presidente de ASCO, el oncólogo estadounidense Eric J. Small, advirtió que la innovación científica solo tendrá impacto real si logra trasladarse de los laboratorios a los sistemas de salud de todo el mundo. Según explicó, el desafío no radica únicamente en desarrollar nuevos medicamentos, sino también en garantizar que los pacientes puedan acceder a ellos.
Uno de los puntos más críticos señalados por Small es la limitada disponibilidad de pruebas genéticas y moleculares, herramientas que permiten identificar alteraciones específicas en los tumores y seleccionar terapias dirigidas. Aunque estas tecnologías son cada vez más relevantes para la medicina personalizada, su elevado costo y complejidad técnica restringen su uso en numerosos países.
La preocupación también alcanza a los nuevos tratamientos oncológicos. El especialista reconoció que los precios de muchos fármacos innovadores representan una barrera significativa, especialmente en naciones de ingresos bajos y medios. En ese contexto, destacó iniciativas internacionales destinadas a ampliar el acceso a medicamentos esenciales contra el cáncer.
Entre las novedades científicas más relevantes presentadas en el congreso se destacó un nuevo inhibidor de KRAS para cáncer de páncreas. El tratamiento, denominado daraxonrasib, logró duplicar la supervivencia media de los pacientes, pasando de seis a trece meses, un resultado considerado histórico para una enfermedad con opciones terapéuticas limitadas.
Otro de los estudios destacados fue el ensayo fase 3 Proteus, en cáncer de próstata localizado de alto riesgo. La investigación demostró que la incorporación de apalutamida antes y después de la cirugía mejora significativamente los resultados clínicos y podría reducir el riesgo de desarrollar metástasis. Especialistas argentinos anticiparon que esta estrategia podría implementarse localmente una vez que obtenga la aprobación regulatoria correspondiente.
Sin embargo, para Small el mayor impacto global seguirá dependiendo de dos pilares fundamentales: la prevención y la detección temprana. A su juicio, identificar los tumores en etapas iniciales y fortalecer las estrategias preventivas podría transformar de manera drástica el panorama mundial del cáncer, enfermedad que provoca cerca de 10 millones de muertes y alrededor de 20 millones de nuevos diagnósticos cada año.