De Ramón Carrillo a Miguel Boggiano: deuda de saneamiento en el Conurbano Bonaerense

De Ramón Carrillo a Miguel Boggiano: deuda de saneamiento en el Conurbano Bonaerense

Ramón Carrillo, primer ministro de Salud de la Nación y referente ineludible de la sanidad argentina, sostenía que frente a los problemas sociales “los microbios son pobres causas de enfermedad”. Con esa idea fundacional, advertía que la salud no podía reducirse a la atención médica en hospitales, sino que dependía de condiciones estructurales como la vivienda, la alimentación, el trabajo y, de manera central, el acceso al agua potable y al saneamiento.

 

A más de siete décadas de aquellas palabras, la realidad del conurbano bonaerense muestra avances significativos, aunque persistentes fragilidades. Según datos del Censo 2022, el 87,4 % de las viviendas del Conurbano cuenta con “baño con inodoro con arrastre de agua”, es decir, casi 9 de cada 10 hogares disponen de ese servicio básico. En el partido más poblado, La Matanza, el porcentaje baja al 83,6 %. En tanto, el acceso a red de cloacas alcanza el 57,8 % en el Gran Buenos Aires y el 60,5 % para toda la provincia.

 

Estos datos refutan afirmaciones despectivas publicadas en redes sociales que pretendían estigmatizar a sectores populares con expresiones como “cagan en un balde”, incluso pronunciadas por figuras como Miguel Boggiano, quien luego se retractó.

 

El acceso pleno a agua y saneamiento no es solo una cuestión de infraestructura: es un asunto de justicia social y salud pública. Según organismos internacionales, cada dólar invertido en estos servicios genera ahorros varios en atención médica, al prevenir enfermedades y mejorar la calidad de vida. Sin embargo, a pesar de los avances censales, la expansión de redes sigue siendo insuficiente, afectada por desigualdades históricas, crecimiento urbano desordenado y financiamiento disperso.

 

Carrillo planteaba que “los pueblos sanos son aquellos que gozan de bienestar social” y que ningún sistema de salud puede ser realmente eficaz sin atacar las causas profundas de la enfermedad. Hoy esa visión cobra vigencia en el conurbano: mientras hospitales y centros médicos se ocupan de las consecuencias, miles de hogares siguen sin la primera barrera de prevención: agua segura y saneamiento completo.

 

Incorporar el análisis de Chequeado permite comprender que si bien se ha superado el umbral simbólico de “9 de cada 10 viviendas con inodoro”, la brecha en cobertura de cloacas evidencia que aún queda mucho por hacer. Garantizar agua potable y saneamiento universal no es un lujo: es la base de la salud pública, el camino hacia la equidad, y un derecho humano impostergable honrando la tradición sanitaria argentina.

 

Fuente: SaberenSalud.