Cuestionamientos desde EE.UU. a la Educación Sexual en Argentina: Miriam Grossman la cataloga como de las peores

Cuestionamientos desde EE.UU. a la Educación Sexual en Argentina: Miriam Grossman la cataloga como de las peores

La psiquiatra estadounidense Miriam Grossman, experta en infancia y adolescencia, ha generado polémica tras afirmar que los contenidos de la Educación Sexual Integral (ESI) en Argentina son “de los peores” que ha visto, tras revisar materiales de varios países. Grossman fue invitada al país por la organización Padres Unidos y Citizen Go, quienes le facilitaron los manuales de ESI utilizados en distintas provincias para su análisis.

 

Durante su visita, Grossman dictó conferencias en la Legislatura de la Ciudad de Buenos Aires y en la Universidad Católica Argentina (UCA), y se reunió con autoridades políticas y profesionales del ámbito de salud, educación e infancia. También presentó su libro You’re teaching my child What? (“¿Qué le están enseñando a mi hijo?”), recientemente traducido al español.

 

Para Grossman, los objetivos reales de la ESI se han desviado: asegura que ya no se centran en la salud o la prevención -como de embarazos, enfermedades de transmisión sexual o abusos- sino en promover una libertad sexual irrestricta desde edades tempranas. Esta exposición temprana a contenidos sobre sexualidad, género y placer, afirma, conlleva consecuencias negativas: aumento de infecciones, aborto, depresión y una mayor confusión sobre identidad de género.

 

Un punto de controversia particularmente fuerte en sus alegatos es lo que describe como “sexualización infantil” en los materiales: juegos didácticos para niños pequeños que incluirían imágenes explícitas o consignas como dibujar genitales a escala real, y ejercicios dirigidos a normalizar la identidad de género desde la infancia, según Grossman.

 

Además, la psiquiatra critica que se enseñe que el sexo biológico no es necesariamente coherente con la identidad de género asignada al nacer. Grossman argumenta que estos contenidos introducen confusión sobre hechos biológicos básicos, y alerta contra lo que considera una “ideología de género” presente en la ESI, que para ella sobrepasa el ámbito educativo para influir en creencias profundas de niños, familias y profesionales.

 

Sus declaraciones han sido respaldadas por grupos como Padres Unidos, que buscan que los padres rechacen ciertos contenidos de la ESI y promueven acciones legales colectivas. Grossman advierte sobre una institucionalización de estas ideas y una falta de debate público, argumentando que organismos de salud estarían priorizando la ‘política cultural’ por encima de pruebas científicas.

 

Fuente: SaberenSalud.