Crece la alarma por el uso de influencers para promocionar productos de salud: el impacto en nuestro país

Crece la alarma por el uso de influencers para promocionar productos de salud: el impacto en nuestro país

Un reciente artículo publicado en The British Medical Journal (BMJ) por investigadores de Austria y Estados Unidos advierte sobre una tendencia que se expande con rapidez y que podría tener consecuencias serias para la salud pública: el uso creciente de influencers por parte de la industria de la salud y laboratorios farmacéuticos para promocionar productos, pruebas médicas y tratamientos sin suficiente sustento científico.

 

El estudio, elaborado por especialistas del Centro de Innovación Social y Sanitaria de Austria, el Instituto Dartmouth y la Fundación Lisa Schwartz, analiza el rol que los creadores de contenido han ganado como fuentes de información sanitaria en plataformas como Instagram, TikTok y YouTube. Según los autores, la fiabilidad de sus recomendaciones varía drásticamente: desde profesionales calificados hasta personas sin formación médica cuyo alcance puede llegar a millones.

 

Esta advertencia internacional resuena con fuerza en nuestro país, donde el fenómeno también crece sin regulación clara y con efectos visibles. En redes sociales locales proliferan publicaciones que recomiendan suplementos, dietas, pruebas médicas y tratamientos estéticos sin sustento científico, lo que expone a miles de usuarios a riesgos similares a los señalados por el BMJ.

 

En los últimos años, Argentina fue escenario de varios episodios que ilustran la problemática. Uno de los más notorios ocurrió durante la pandemia, cuando influencers y figuras mediáticas difundieron el uso de ivermectina o megadosis de vitamina D como métodos preventivos o curativos del Covid-19, pese a la falta de evidencia y a las advertencias del Ministerio de Salud. Estos contenidos alcanzaron a millones de usuarios y contribuyeron a la adopción de prácticas ineficaces o potencialmente dañinas.

 

Otro caso frecuente es la promoción de suplementos dietarios, un mercado que creció exponencialmente en el país y que no requiere receta. Decenas de creadores de contenido impulsan productos “detox”, adelgazantes o complejos vitamínicos en dosis elevadas, muchas veces sin declarar vínculos comerciales. La Cámara Argentina de Suplementos Dietarios alertó sobre el aumento de consultas por efectos adversos vinculados al uso desmedido de estos productos, estimulados por campañas en redes.

 

También se observa un avance en la promoción de pruebas médicas de venta directa: estudios genéticos sin indicación clínica, análisis hormonales innecesarios o servicios de “chequeo total” por resonancia magnética ofrecidos por empresas privadas que contratan influencers para ganar alcance. Entidades médicas argentinas advierten sobre el riesgo de sobrediagnóstico, ansiedad y gastos evitables.

 

En el país, esta tendencia se potencia por la alta penetración de redes sociales — figuramos entre los usuarios más activos de la región— y por la falta de una normativa específica que regule la publicidad sanitaria digital. Aunque existen influencers que trabajan con profesionales y difunden información validada, la ausencia de estándares claros facilita la circulación de mensajes sesgados.

 

Los especialistas coinciden en que el país necesita avanzar en regulación, mayor transparencia comercial y alfabetización sanitaria digital, para que los usuarios puedan diferenciar contenido informativo de marketing disfrazado y evitar decisiones de salud basadas en fuentes poco confiables.

 

Fuente: SaberenSalud.