Córdoba transforma el recreo: agua, educación y alimentos sanos en las escuelas municipales
En la ciudad de Córdoba, se está llevando a cabo una ambiciosa iniciativa para lograr ambientes alimentarios más saludables dentro de las escuelas municipales. La gestión local lanzó el programa Córdoba Elige Agua con el objetivo de promover el consumo de agua y limitar el acceso a alimentos ultraprocesados entre el alumnado.
La iniciativa arranca con datos claros: aunque el derecho a una alimentación adecuada es universal, el acceso varía considerablemente.
Los centros educativos, al reunir a niños y jóvenes en un entorno controlado, ofrecen una oportunidad clave para cultivar hábitos saludables desde edades tempranas. En 2021, el país aprobó la Ley 27.642 de Promoción de la Alimentación Saludable, que entre otras medidas contempla el etiquetado frontal de advertencia, la regulación de la publicidad de alimentos y bebidas, y la transformación de los entornos escolares.
La ciudad ejecutó un plan por etapas: en una primera fase se intervino en 38 escuelas municipales instalando puntos de hidratación gratuitos para incentivar el agua frente a las bebidas azucaradas, y se organizaron actividades de sensibilización para estudiantes, docentes y familias.
Luego, en junio de 2024, el Municipalidad de Córdoba emitió el Decreto No. 310/2024, que exige a todos los colegios municipales que los kioscos escolares ofrezcan únicamente alimentos saludables, prohíbe la publicidad de productos poco nutritivos y promueve el agua como bebida predeterminada.
Los resultados son contundentes: actualmente el 100 % de las escuelas municipales de Córdoba dispone de agua segura gratuita para estudiantes.
Además, en 2025 la ciudad fue reconocida con el galardón de la Partnership for Healthy Cities por sus logros en políticas escolares de alimentación.
Según los expertos, al adoptar la normativa nacional a nivel local, Córdoba se posiciona como referente en la promoción de ambientes escolares que favorecen la salud.
La experiencia demuestra que políticas públicas bien orientadas, implementadas con datos y alianzas locales, pueden modificar prácticas cotidianas y convertirse en modelo replicable para otras ciudades de Latinoamérica.